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¿Qué tan Probable es el Colapso?

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Estos miedos... ¿son razonables?

Recientemente se ha dado mucha atención a la posibilidad de colapso, catástrofe, y declinamiento. Pero estos miedos... ¿son razonables? ¿Qué es lo probable y lo improbable? ¿Que preocupaciones deberían tener máxima prioridad? ¿Y qué deberíamos hacer? Uno podría preguntarse con justicia por qué toda esta desesperanza pesimista está apareciendo en la revista YES! La respuesta es algo paradójica: el primer paso hacia un futuro positivo en el nivel individual, comunitario, social o global, es enfocarse seriamente en los problemas a mano y realizar acciones significativas. Un cesto repleto de grandes y complicados problemas se encuentra ahora frente a nosotros. Si no son enfrentados en una manera constructiva, podrían derivar en catástrofes locales o regionales, o en el colapso de ciertas sociedades, la civilización, y quizás incluso la especie humana.

 

Catástrofes potenciales del pasado y del presente

Luego de que los Estados Unidos arrojaran la bomba sobre Hiroshima y Nagasaki, el miedo de más explosiones nucleares se volvió una preocupación muy importante para mucha gente. A medida que la carrera armamentista entre Estados Unidos y la Unión Soviética continuó escalando, las visiones de un “holocausto nuclear” fueron evocadas frecuentemente como una forma de parar la locura y reducir o eliminar estas terribles armas. Este miedo justificado tal vez alcanzó su punto mas alto en Diciembre de 1983, cuando científicos ambientalistas presentaron el escenario del “invierno nuclear” en la revista Science, arguyendo que una guerra nuclear no solo podría devastar a las personas y a las ciudades, sino también oscurecer los cielos y congelar la atmósfera, llevando a la extinción a muchas especies de plantas y animales.

Con el fin de la Guerra Fría, el miedo a una guerra nuclear generalizada virtualmente desapareció. Pero nuevos miedos están creciendo que, colectivamente, podrían ser tan malos o peores:

El Calentamiento Global, debido a la liberación de gases de efecto invernadero por parte del ser humano, está llevando a un aumento de los niveles del mar y a eventos climáticos extremos tales como huracanes y sequías;

Daños Severos en los Ecosistemas, debido al crecimiento de la población humana que impone mayores demandas sobre la naturaleza, llevando a la pérdida de biodiversidad y de los servicios del ecosistema;

Ataques Terroristas, que podrían involucrar armamento atómico, “bombas sucias” (bombas convencionales adheridas con materiales radioactivos), bio-terrorismo, sabotaje sobre la provisión de alimentos, o ataques sobre plantas químicas, Internet, o el sistema de abastecimiento eléctrico;

Enfermedades Nuevas o Renovadas, más notablemente hoy en día la posibilidad de una pandemia de gripe aviaria si el virus H5N1 muta de forma tal que pueda expandirse fácilmente en la población humana;

Crisis Energética Prolongada, provocada por una mayor reducción en el aprovisionamiento global de petróleo, que podría deberse a un imprevisto ataque terrorista o a una declinación a largo plazo del petróleo disponible por un incremento de la demanda y una disponibilidad insuficiente de alternativas;

Una Gran Depresión Económica, provocada por los aumentos de déficits y defaults, o por el colapso del dólar estadounidense.

Así, el panorama de los miedos justificables ha cambiado radicalmente en las últimas dos décadas, desde una única abrumadora amenaza de una guerra nuclear entre dos superpotencias a una multitud de amenazas sumamente inciertas desde varias direcciones, que podrían desplegarse en numerosas combinaciones de peligros políticos, económicos, y en especial, ambientales y sanitarios. Y si el menú de hoy en día de posibles calamidades es bastante diferente de aquel de 20 años atrás, es probable que de aquí a 20 años el escenario pueda ser diferente otra vez (para mejor o para peor).

Adivinanzas preliminares para tiempos inciertos

¿Está garantizada la mayor parte de la desesperanza delineada en los libros referenciados en las páginas 20 y 21? Probablemente. Aquellos que toman una posición de franca negación probablemente no han leído ninguno de estos trabajos bien documentados. Dicho esto, ¿puede hacerse de una distinción sobre lo que es probable y lo que no? Hay muchas variables en juego, pero pueden intentarse ciertas estimaciones a grosso modo.

La Extinción Total, de todos los seres humanos, es una posibilidad remota en el presente, pero en 20 años, con grandes cambios climáticos y otras posibles catástrofes, podría tomarse mucho más en serio. Notablemente, en ninguna universidad importante de hoy en día existe algún programa de estudio de los futuros posibles de la humanidad.

El Colapso Total, tal como sugiere Jared Diamond, requiere preguntas posteriores. ¿Este escenario es posible para algunas sociedades, la mayoría de las sociedades, o todas ellas? ¿Será permanente o sólo temporaria? Tal colapso parece más probable en décadas futuras para las sociedades pequeñas y débiles (observemos que es sólo en la década pasada que comenzamos a usar la frase “Estados fallidos”), y podemos ver pueblos fantasmas y comunidades en decadencia incluso en los Estados Unidos. En el presente, el colapso parece improbable para aquellas sociedades grandes, ricas, y diversas.

Las Catástrofes, ya sean naturales o causadas por el hombre, van a suceder. La mayoría serán locales o regionales, pero algunas (por ejemplo, las pandemias) podrían volverse globales. La mayoría de la gente, las comunidades, y las sociedades se recuperarán, hasta cierto grado (como por ejemplo, la ciudad de San Francisco luego del terremoto de 1906 y Nueva Orleáns, luego de Katrina, aunque esta última podría no recuperar nuevamente su gloria pasada)

Una Declinación Generalizada, para la mayor parte de la gente en los Estados Unidos, y en otros sitios, parece probable para las décadas del futuro y más allá. Considéralo como una evolución “puntualizada” o “angulosa” más que una evolución lineal, siempre en incremento, que se asume en general. Puede que la declinación ya esté produciéndose, pero que esté camuflada bajo visiones obsoletas del crecimiento económico arrastradas desde la era industrial (tal como el índice PBI) en vez de utilizar medidas de progreso mas sofisticadas tales como el Indicador de Progreso Genuino o el Índice de Bienestar Económico Sustentable.



Lo que Deberíamos Hacer

Muchas familias, negocios, gobiernos locales y comunidades alrededor del mundo están persiguiendo prácticas sustentables, así como muchos gobiernos nacionales europeos. Pero mucho más puede lograrse en muchos frentes, especialmente en cambiar al gobierno de Estados Unidos de ser un holgazán a convertirse en un líder mundial responsable. Toda acción local es buena, pero también son necesarias políticas sensibles en los niveles nacional y global. No hay escasez de advertencias, aunque está distribuida por doquier: cientos de libros aconsejan políticas sabias y humanitarias para mejorar nuestras oportunidades de supervivencia y bienestar. Uno de los mejores es Plan B 2.0, de Lester Brown, una lúcida introducción de lo que se requiere.

Jared Diamond no prescribe ninguna política, pero amablemente sintetiza las lecciones aprendidas de por qué las sociedades pasadas se destruyeron a sí mismas. Tales sociedades fracasaron en anticipar los problemas antes de que aparecieran, en percibir los problemas que se presentaron, y en solucionarlos una vez percibidos. A pesar del exceso de información y conocimiento constatable en los Estados Unidos, fracasamos en todas estas tres dimensiones porque no estamos organizados efectivamente para tener éxito en estas tareas de tipo multi-disciplinarias y multi-agencia. El enfrentar seriamente nuestra era de profundas transiciones y múltiples catástrofes en un mundo abarrotado de 6.500 millones de personas, proyectados para ser 9.000 millones en 2050, requerirá una profunda atención a la organización de los recursos del conocimiento — y a la promoción de la educación cívica.

Al nivel de “elite” de la producción de conocimiento, nuestra comprensión actual del mundo y sus problemas se encuentra altamente fragmentada entre disciplinas académicas y profesiones, grupos de pensamiento cada vez más politizados, y una plétora de medios impulsados por la rentabilidad. Imagina que la medicina fuese practicada de manera similar: un mundo de especialistas en ojos, cerebros, oídos, pulmones, piel, pies, etc., sin practicantes generales para evaluar al cuerpo como una totalidad. Lo que la academia carece es de “integradores del conocimiento” generalistas que puedan evaluar el escenario amplio de los múltiples sectores y de la humanidad en general. A nivel popular, se le debe dar más atención al desarrollo de ciudadanos informados que puedan ver a través del discurso político para apreciar lo que la ciencia tiene para ofrecer, filtrar lo que importa, evaluar las acciones necesarias, y saber cómo evaluar el éxito. Es suficiente decir que, a pesar de (o quizás, a causa de) la siempre creciente abundancia de información y los milagros de Internet, nos estamos “entreteniendo hasta la muerte”, para citar al visionario libro de 1985 del mismo nombre, escrito por el fallecido Neil Postman. O echar un vistazo al libro Democracia con Déficit de Atención por James Bovard, para una versión actual; su lectura no resulta agradable.

Es poco probable que en el corto plazo reconsideremos nuestra organización del conocimiento y las formas en la que nos informamos a nosotros mismos. Así, continuaremos eligiendo líderes con problemas de aprendizaje desafiados por la realidad, sufriendo de varias catástrofes, y reaccionando inadecuadamente cuando ocurran. Pero quizá una de estas catástrofes sirva como una llamada de atención, y tal vez un número suficiente de nosotros nos demos cuenta finalmente de que no podemos continuar como lo hemos hecho. Entonces comenzaremos a organizar el conocimiento para el beneficio de la humanidad y su supervivencia, elegiremos líderes responsables que promuevan el interés público y el de la humanidad, que realicen inversiones sabias con nuestros fondos públicos, y eduquen a todos los ciudadanos sobre las promesas y los peligros de la vida en el siglo XXI.

Michael Marien, mmarien@twcny.rr.com, vive en LaFayette, New York, y es editor de Future Survey, una revista mensual de libros, reportes, y artículos claves, publicados por el World Future Society (www.wfs.org)

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