Give Gifts Top Banner

Sections
Home » Issues » 5.000 Años de Imperio: ¿Listos para un Cambio? » ¿Las Telenovelas Pueden Salvar al Mundo?

Get a FREE Issue. Yes! I want to try YES! Magazine

Nonprofit. Independent. Subscriber-supported. DONATE. How you can support our work.

YES! by Email
Join over 78,000 others already signed up for FREE YES! news.
[SAMPLE]
link

The YES! ChicoBag(R). Full-size tote that fits in your pocket!

 

¿Las Telenovelas Pueden Salvar al Mundo?

¿Las Telenovelas se han vuelto un método para sanar sociedades en guerra? En ciertas áreas exhaustas de batallas, así lo han hecho.
Document Actions

Golden Kids youth reporter working at Search for Common Ground in Liberia. Photo courtesy of Search for Common Ground
Golden Kids youth reporter working at Search for Common Ground in Liberia.
Photo courtesy of Search for Common Ground
¿Las telenovelas como clave para la paz mundial? Suena extraño; pero no tanto como podríamos pensar. Porque nosotros, los seres humanos (incluso los que vivimos en esta era digital post-moderna) decididamente adoramos una buena historia.

Considera por un momento la penetración que tiene la narrativa en nuestras vidas. Los adultos norteamericanos miran un promedio de 33 horas de televisión por semana (la cual consiste en nada más que historias). Hacemos cerca de 1.400 millones de viajes al cine cada año para ver películas, y gastamos $24.300 millones para alquilar o comprar películas en DVD y video. Lo que es más, nos identificamos con tal fuerza con los héroes imaginarios de estas historias que incluso lloramos, reímos y tenemos pesadillas sobre las cosas imaginarias que les suceden.

Como estudiosa de las letras, Barbara Hardy ha notado que “soñamos en narrativa, soñamos despiertos en narrativa, recordamos, anticipamos, esperamos, desesperamos, dudamos, planeamos, revisamos, criticamos, chismorreamos, aprendemos, odiamos y amamos por la narrativa”. En síntesis, nosotros los humanos somos criaturas de las historias.

Y esto puede ser algo muy bueno. A través de las historias nos ponemos dentro de la piel de alguien con quien de otra manera nunca nos encontraríamos o hablaríamos. Vivimos sus vidas por unas pocas horas indirectas, sentimos sus sufrimientos, sus anhelos, reímos o tal vez lloramos por ellos. En un mundo donde el odio al “otro” es la principal causa de muerte, la empatía es una herramienta poderosa.

Es por esto que las novelas, por radio o televisión, se han vuelto “uno de los métodos mas ampliamente reconocidos para sanar sociedades en guerra y movilizar a la gente para trabajar mas allá de las divisiones”, dice Marco Konings y Ambrose James, estudiantes y practicantes de la resolución de conflictos.

Esto explica que una pacificadora de carrera como Susan Collin Marks, vicepresidenta ejecutiva de Search For Common Ground (En Busca de un Terreno en Común) y una mujer que aprendió la importancia de las historias esquivando bombas de gas lacrimógeno y balas de goma en los poblados de Sudáfrica, ahora se encuentre haciendo radionovelas.

Resolución de conflictos 101

Si existe un modelo “clásico” de transformación relativamente pacífica del conflicto violento, este modelo es Sudáfrica. No porque hayan hecho todo bien, sino porque lo hicieron primero. Cuando los Sudafricanos decidieron, en 1990, transformar su cultura basada en la violencia de raza y la opresión a una democracia igualitaria (y hacerlo empleando técnicas de resolución de conflictos en una escala sin precedentes) estaban navegando valientemente dentro de aguas desconocidas y traicioneras.

El mundo siguió su progreso con ansiedad. Las pantallas de televisión y los periódicos de todo el mundo estaban llenas de historias de la alianza entre dos Premios Nobel de la Paz enemigos, F.W. de Klerk y Nelson Mandela, y de las charlas de alto nivel en las cuales el gobierno Nacionalista negoció su propia salida del poder.

GFormer child soldier Emilia Taylor now is a youth journalist with Talking Drum Studio in Sierra Leone. Photo courtesy of Search for Common Ground
Former child soldier Emilia Taylor now is a youth journalist with Talking Drum Studio in Sierra Leone. The studio's radio soap opera, 'Atunda Ayenda' (Lost and Found), is aimed primarily at youth, tackling such hot-button issues as elections, truth and reconciliation, and human rights. It has achieved an astonishing 90 percent listenership.
Photo courtesy of Search for Common Ground
Pero al enfocarse en el tope, los medios no solo se perdieron las mejores historias, se perdieron la lección real de Sudáfrica. La paz, dice esta lección, no la hacen los líderes nacionales en negociaciones de alto perfil. El verdadero progreso en el proceso de paz ocurre bien por debajo del radar de los medios internacionales, en los niveles regionales y locales.

Marks era un miembro del Comité de Paz Regional del Cabo Occidental, establecido bajo el acuerdo de Paz Nacional de Sudáfrica de 1991. El innovador acuerdo creó una estructura de comités de paz nacionales, regionales y locales a través de todo el país. “Con el objeto de desactivar la violencia”, dice Marks, “la gente de casi cualquier sector estaban dispuestos a trabajar el uno con el otro, en vez de contra el otro.”

Los miembros del comité utilizaban localizadores para poder ser convocados de día o de noche. Y así lo eran a menudo. Intervenían en crisis, a veces colocándose físicamente entre enemigos en una confrontación. Monitoreaban demostraciones, mediaban conflictos entre la policía y los residentes locales, entre representantes provinciales y jefes militares, entre la juventud y el departamento de educación, entre las organizaciones de taxis y peatones, y entre organizaciones civiles y políticas en competencia. Establecieron comités de paz, influenciaron ministros de gobierno, entrenaron a la gente en habilidades de resolución de conflictos, e introdujeron la educación sobre la paz dentro de las escuelas. Pero una y otra vez, sin importar el tipo de trabajo que el comité estuviese haciendo, Marks y sus compañeros se encontraban a sí mismos escuchando historias; cientos de ellas.

“Cada uno tiene una verdad diferente”, dice Marks. Ella ha encontrado que el trabajo de pacificación en Sudáfrica y en otros lados, es en gran parte un proceso de rehumanización, calmando los miedos mediante la destrucción de estereotipos des–humanizantes. Cuando dos enemigos realmente escuchan y comprenden las historias de cada uno, descubren su humanidad compartida. Y ésta, dice Marks, se vuelve un territorio en común sobre el cual pueden construir.

Sintonizando telenovelas

Las elecciones democráticas de Sudáfrica en abril de 1994 fue un logro increíble para los miles de pacificadores, como Marks, que habían trabajado tan duro durante cuatro años. Pero no tuvieron tiempo para celebrar. Ese mismo abril, las divisiones étnicas entre Hutus y Tutsis, profundizadas por estaciones de radio que propagaron el odio, iniciaron una matanza en Ruanda que mató a 800.000 personas en tan solo cien días. Y en los Balcanes, el número de víctimas del conflicto étnico y el genocidio en la anterior Yugoslavia trepó a más de 200.000.

La organización Search For Common Ground (SFCG) estableció rápidamente oficinas de campo en ambos países: en Macedonia, una región multi-étnica y todavía pacífica cerca de Kosovo, y en Burundi. Planeaban aplicar las lecciones que habían aprendido en Sudáfrica para mantener la violencia bajo control.

Pero en estos países no existía un Acuerdo Nacional de Paz, no había una estructura de comités de paz locales y regionales con cientos de pacificadores organizados y entrenados. ¿Cómo podría una organización con un equipo pequeño y recursos limitados transformar la atmósfera de violencia de una nación confinada por un conflicto letal?

La respuesta fácil para el dilema de lograr un gran impacto con un pequeño equipo es utilizar a los medios para promover tu mensaje. La parte difícil es conseguir que la gente lo escuche, especialmente en zonas de conflicto.

“La gente en zonas de conflicto rápidamente se desentiende de los discursos políticos, los debates y los reportes de mas violencia”, observa Francis Rolt, director de radio de Common Ground Productions. La gente enfrenta una dieta de noticias desoladoras, desalentadoras, y atemorizantes, y simplemente pierden la esperanza.

Así que se desconectan del noticiero...y sintonizan radionovelas. Así es como sucedió que SFCG abrió una estación de radio en Burundi en 1995. Otros utilizan las radionovelas para educar o para cambiar comportamientos: usa preservativos; no le pegues a tu esposa; envía a los niños a la escuela para que se eduquen, y así siguiendo.

Pero el Estudio Ijambo de Burundi fue pionera en utilizar una radionovela para la paz con la radionovela Umubanyi niwe Muryango, (“Nuestros Vecinos, Nuestra Familia”) un show que seguía la vida diaria de dos familias vecinas, una Tutsi y la otra Hutu. Y en un país donde el 87 por ciento de la gente escucha radio, la estrategia funcionó. Burundi permaneció relativamente en paz, y un 82 por ciento de las personas que respondieron a una encuesta reciente percibían que los programas de Estudio Ijambo habían ayudado en gran parte a la reconciliación.

Entonces en 1999, SFCG descubrió otro formato basado en las historias que se volvió espectacularmente exitoso. En la serie Inkingi y' ubuntu (“Héroes”), los individuos que habían arriesgado sus vidas para salvar a alguien de una etnia diferente contaban sus historias. Los Tutsis contaban como habían salvado a Hutus, y los Hutus describían los rescates de Tutsis. El solo hecho de contar esas historias era un acto de coraje. El admitir que habías salvado a un enemigo te exponía como desleal a tu grupo étnico; de igual forma, agradecer públicamente a alguien que te había salvado la exponía como traidora para su grupo étnico. A pesar de todo, 200 héroes se hicieron presentes para contar sus historias.

“Nosotros pensamos que este show continuaría por seis meses, a lo sumo un año” dice Marks. “¡Ha estado en el aire por cinco años!”

En Macedonia, SFCG creó un drama televisivo para niños, llamado Nashe Maalo. En este, las familias de tres orígenes étnicos (macedonio, albano y romano) vivían juntos en un mágico edificio parlante. El edificio aconsejaba a los niños que vivían ahí sobre los problemas y conflictos de sus vidas. Los niños de las tres familias rápidamente se volvían amigos, más allá de las diferencias entre sus padres.

Tanto la popularidad de Nashe Maalo como su impacto han sido notables. Cerca de tres cuartas partes de los niños en Macedonia miraban el programa, y una investigación demostró que antes de ver la serie, sólo el 30 por ciento de ellos hubieran invitado a un niño de otra etnia dentro de sus casas; luego de ver sólo ocho episodios, este número se duplicó. Aunque el último episodio se emitió al aire en el 2003, SFCG encontró formas de desarrollar actividades adicionales basadas en el show: teatro en vivo, teatro de títeres, una revista con una guía para padres y maestros, un CD de música y un acertijo de conocimientos.

En Sierra Leona, el problema no era el conflicto étnico sino el fracaso completo de gobierno. Una década de cruentos combates habían dejado 50.000 muertos, miles de mutilados y dos millones de desplazados. Un estimado de 27.000 niños habían sido utilizados como niños soldados. Bandas de jóvenes (aburridos, desamparados, sin esperanza y furiosos) deambulaban por las calles.

Así que el estudio de SFCG Talking Drum creó Atunda Ayenda (“Perdido y Encontrado”), una radionovela que va al aire cinco veces por semana. Dirigida principalmente a los jóvenes, se enfoca en cuestiones conflictivas tales como las elecciones, verdad y reconciliación y derechos humanos. Ha logrado un increíble porcentaje de audiencia del 90 por ciento, de acuerdo a una evolución independiente; y lo que es más importante, el 80 por ciento de su audiencia regularmente discute las cuestiones que se tratan con la familia y con amigos en bares, mercados y lugares de encuentro.

Dos mil episodios mas tarde

SFCG ahora produce programas de éxito no solamente en Burundi, Sierra Leona y Macedonia, sino también en Liberia, el Congo, Angola, Indonesia, Ucrania, y los territorios palestinos. En cada uno de estos lugares, el equipo de SFCG utiliza los shows como puntos de lanzamiento para otros proyectos; para destacar cuestiones que no se pueden charlar a nivel personal, como puntos de inicio para las reuniones comunitarias, y como catalizadores para grupos especializados en cuestiones nacionales. Tales proyectos son manejados simultáneamente a través de otros programas de radio de SFCG. A través de la humilde radionovela, han abierto un diálogo entre amargos enemigos en varios países alrededor del mundo y han ayudado a todas las partes a comprender sus diferencias y actuar desde aquello que comparten.

Pero quizás no estés convencido aún; tal vez todavía pienses que las telenovelas están dirigidas únicamente para tele-adictos con demasiado tiempo libre. Para ti entonces, una última historia.

Un día se rompió el generador de la estación que emitía Atunda Ayenda, la radionovela más popular en Sierra Leona. Mientras el equipo de la estación intentaba arreglar el problema, dos vehículos militares aparecieron fuera de la estación, desperdigando rocas y polvo. Varios soldados armados saltaron fuera y entraron corriendo a la estación.

¿Cuál era su demanda?

Pedían una cinta del episodio del día de Atunda Ayenda. Si los soldados no conseguían escucharlas, le dijeron los oficiales, seguramente se amotinarían. La gente de la estación les dio una cinta, los soldados se despidieron, y se evitó una catástrofe.

¿O no? Sintonízanos la semana que viene para saberlo.

Carol Estes es una editora colaboradora de YES! Aprende más sobre la organización Search For Common Ground en www.sfcg.org.

Email Signup
5.000 Años de Imperio: ¿Listos para un     Cambio?
Comment on this article

How to add a commentCommenting Policy

comments powered by Disqus


You won’t see any commercial ads in YES!, in print or on this website.
That means, we rely on support from our readers.

||   SUBSCRIBE    ||   GIVE A GIFT   ||   DONATE   ||
Independent. Nonprofit. Subscriber-supported.




Issue Footer

Personal tools