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Alimentos que se Quedan

Coconino County exporta alimentos - y re-importa los mismos alimentos. ¿Qué valor tiene mantenerlos en casa?
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En el mercado de granjeros de los domingos en Flagstaff, Arizona, los cultivadores locales pueden ofrecerte preciados chiles y tomates que no podrías conseguir en ningún otro lado, manzanas de los huertos cercanos en Oak Creek Canyon, y verdolagas de las tierras áridas cercanas a Sunset Crater. Cuando la lluvia aplaca la sed de los bosques golpeados por la sequía, los recolectores locales traen piñones, hongos, y rábanos silvestres. Los granjeros traen sus gallinas Dominique, pavos Black Spanish, cerdos barrigones, o carne de vaca alimentada a campo. El aire está tan repleto de discusiones sobre asuntos políticos locales como del aroma de los tamales, la salsa, el pesto, y el humus de recetas familiares. Una década atrás, nada de esto estaba disponible fácilmente.

Este mercado yace en una de las regiones culturalmente más diversas de Norteamérica, con más parlantes de lenguas nativas americanas que en todas las otras regiones de los EE.UU. combinadas, junto con una fuerte herencia hispánica, inglesa, y vasca. También incluye algunos de los condados más pobres y de alimentación precaria del Oeste.

El mercado Flagstaff es ahora uno de los diez existentes en la región; el más nuevo es el mercado de la Nación Navajo en Tuba City. Estos mercados, y una serie de discusiones multi-culturales facilitadas por el Center for Sustainable Environments (Centro de Ambientes Sustentables) ubicado en Flagstaff, llevó a la creación de la red “Canyon Country Fresh”. Esto a su vez catalizó a un número de huertos juveniles en las reservaciones Hopi y Navajo, una red de tiendas de distribución para alimentos locales, y un enorme crecimiento en el monto del dinero relacionado con alimentos que permanecen en la economía local.

El cambio dramático en la provisión de alimentos de la comarca Grand Canyon no es única. Cambios similares están ocurriendo en muchos otros sistemas alimentarios rurales y urbanos también. En la última década, el número de mercados de granjeros en los Estados Unidos ha crecido de 1.755 a más de 3.700, mientras que los proyectos agrícolas financiados por la comunidad, las campañas de "Compre Fresco, Compre Local", y las cocinas comunitarias también han proliferado. Gracias a organizaciones sin fines de lucro como la Community Food Security Coalition (Coalición Hacia la Seguridad Alimentaria Comunitaria) y Food Routes (Rutas de Comida), más norteamericanos que nunca antes están reflexionando acerca de dónde viene su comida y qué distancia viaja.

Pero a pesar del rápido crecimiento de los proyectos alimentarios locales a lo largo de Norteamérica, sus contribuciones a la salud y a la riqueza a nivel comunitario aún no se percibe, con tantos hombres de negocios convencionales y funcionarios del desarrollo económico. La razón quizás sea que el crecimiento anual en ventas de comidas para una corporación tal como Wal-Mart es fácil de medir. En cambio, el crecimiento difuso del movimiento de los alimentos locales es más difícil de rastrear, a pesar de que los mercados participantes pudieran tener colectivamente una tasa de crecimiento más alta en los Estados Unidos que Wal-Mart; otra de sus características es que la mayoría de las ganancias no vuelven a fluir hacia la oficina central de una única corporación distante.

Aún así, la generación de riqueza y bienestar por medio de iniciativas alimentarias locales y regionales es cuantificable, y beneficia directamente a los miembros de comunidades rurales como aquélla en Arizona del Norte. Irónicamente, el otro lado de la moneda es rara vez considerado por planificadores urbanos y rurales: cuánto se pierde cuando los granjeros en una región exportan la mayor parte de sus alimentos hacia el mercado global de materias primas, mientras que sus propias comunidades vuelven a comprar mucha de la misma comida a través de una red internacional de intermediarios. No sólo la comida es más costosa de comprar, sino que también pierde mucho de su frescura, reduce su calidad nutricional, e incrementa la probabilidad de transmitir enfermedades por los alimentos.

Consideremos el costo de que granjeros y rancheros no estén vendiendo su carne, granos y hortalizas localmente, y que no estén usando insumos locales para producirlos. Los detectives maestros que están resolviendo este misterio económico son Ken Meter, del Centro Crossroads, y Jon Rosales del Instituto Sustentabilidad Social, Económica y Ecológica, en Minnesota. Ellos han sido pioneros en este tema en una serie clásica de estudios de áreas rurales a lo largo de Estados Unidos denominada "Hallando Alimentos en la Tierra de las Granjas."

Meter recientemente hizo un análisis, comisionado por el Centro de Ambientes Sustentables, del sistema alimentario multi-cultural del norte de Arizona. En particular, Ken estudió cuánto alimento (especialmente carne) es producido en los condados de Arizona de Coconino, Navajo, y Yavapai, en relación con lo que se come allí.

El condado Coconino rodea al Gran Cañón, e incluye a gran parte de las tierras de los Navajos del Oeste y de los Hopi. En 2002, sus 213 ranchos y granjas vendieron $10,3 millones de dólares en ganado y subproductos. En ese año, los residentes del condado gastaron $37 millones en carne, aves de corral, pescados y huevos. Los consumidores locales podrían absorber toda la carne producida en el condado si estuviese directamente disponible para ellos. Aún así, en 2002, compraron alimentos directamente a sus vecinos granjeros por un monto de $53,000.

En la forma en la que la economía alimentaria está ahora estructurada, la conexión directa entre productor y consumidor no existe, o recién se está desarrollando. Los rancheros y granjeros del condado actualmente pierden $10 millones cada año vendiendo la totalidad de la comida que ellos producen dentro del mercado de materias primas nacional o globalizado. Eliminar a los intermediarios y vender locamente les ayudaría en gran medida a detener estas pérdidas.

Mientras que los rancheros y los granjeros del condado luchan con las pérdidas, los consumidores del condado gastan $215 millones por año comprando comida desde el exterior. Como Ken ha calculado, ésta es una pérdida total para la región de $231 millones de riqueza potencial cada año. Esta pérdida equivale a 14 veces el valor de todos los alimentos cultivados en el condado: un gigantesco agujero absorbente que está drenando al mismo tiempo riqueza y bienestar de nuestras comunidades.

Del lado positivo, veamos lo que ha sucedido en Flagstaff y en las áreas circundantes del Norte de Arizona desde 2001, cuando un mercado de granjeros comunitarios y varios micro-emprendimientos relacionados con los alimentos abrieron sus puertas para detener este drenaje.

Desde 2001 a 2005, las compras anuales de productos alimentarios producidos local y regionalmente fueron creciendo desde menos de $20,000 a $250.000 en Flagstaff, y desde $85.000 a cerca de $500.000 en la región circundante de Arizona del Norte. Este es un incremento del 600% al 800% en beneficios económicos directos para la comunidad, resultantes de las compras de alimentos locales en los primeros cinco años de estas iniciativas.

Pero este dinero también genera efectos multiplicadores dentro de Arizona del Norte, lo que Richard McCarthy del Mercado de Granjeros de Crescent City denomina "dinero pegajoso." El dinero gastado localmente permanece en la comunidad en vez de desaparecer hacia oficinas corporativas en Phoenix o Los Ángeles. Además, los estudios de McCarthy en Nueva Orleans antes del Huracán Katrina mostraron que los minoristas del centro de la ciudad cercanos a su mercado fueron testigos de un incremento del 30% al 70% en las ventas en los días de mercado, obteniendo un adicional de $450,000 al año como resultante del incremento en el tráfico de peatones.

Nuestra encuesta informal entre los minoristas del centro de Flagstaff, todos los cuales abren en los domingos durante las horas del mercado, indica que ellos se benefician sustancialmente del tráfico de peatones relacionado con el mercado. Los beneficios directos de los minoristas en Flagstaff son similares a aquellos en Nueva Orleans; estos negocios ganan aproximadamente $54,000 anualmente tan sólo del incremento del movimiento de personas durante el verano y el otoño, cuando el Mercado Comunitario de Granjeros de Flagstaff está abierto.

Por supuesto, no todos los beneficios económicos y nutritivos de las iniciativas de alimentos locales provienen directamente de los mercados de granjeros. En Flagstaff, el mercado de granjeros sirvió como una piedra fundacional que soportó a los otros ladrillos requeridos para construir un sistema alimentario local saludable.

Muy pronto luego de que el mercado de granjeros abrió, chefs y restaurantes tales como The Turquoise Room en La Posada en Winslow, Arizona, se volvieron "adoptantes tempranos" de los alimentos locales.

A ellos les siguió una segunda ola de chefs, principalmente de abastecedores de comida a pedido, que comenzaron a comprar regularmente comida de granjas locales, huertos y ranchos. El Proyecto de Agricultura Apoyado por la Comunidad de Flagstaff también hizo un contrato con uno de los granjeros del mercado, y desde entonces agregaron otros proveedores para suplir paquetes semanales de alimentos producidos regionalmente a 150-170 familias.

Desde entonces las iniciativas de alimentos locales se han vuelto más diversas. El primer proyecto de recolección de alimentos silvestres del campo fue iniciado para proveer a 20 familias, y todavía provee a abastecedores y restaurantes con alimentos silvestres nativos y naturalizados. Varios rancheros comenzaron a vender sus carnes producidas localmente en el norte de Arizona, y un nuevo restaurante que ofrece carnes de animales alimentados a pasto está planeando abrir este invierno.

Más de una docena de nuevos huertos juveniles en Flagstaff y en las reservaciones Hopi y Navajo han comenzado a producir alimentos para el consumo local. Sus celebraciones de la cosecha de otoño de 2005 alimentaron entre 1.800 y 2.400 personas con vegetales frescos, y su conferencia Cosecha Nativa en Moenave cerca de Tuba City, en el otoño de 2006, reunió a más de 150 rancheros Navajo, horticultores y granjeros.

Durante varios años, los programas de Healing Gardens (Huertos de Sanación) de NAU, Nava-Tech, Indigenous Community Enterprises (Empresas Indígenas de la Comunidad), New Dawn (Nuevo Amanecer) y Native Youth Movement (Movimiento de Jóvenes Nativos) han galvanizado varias facetas del trabajo alimentario local en las comunidades Diné (Navajo), mientras que la Coalición Natwani ha hecho lo mismo en las comunidades. Más recientemente, una Asociación de Granjeros Diné ha decidido fundarse en Leupp, Arizona, construyendo sobre el éxito mas temprano de un proyecto llamado Granjas de Familias Navajo. Esa misma comunidad formó el primer "convivium" liderado por nativos americanos asociados con Slow Food USA (Comida Lenta de EE.UU.), y han ofrecido maíz azul y churros de cordero en las cenas de sus eventos.

La Red Canyon Country Fresh comenzó como una forma de promover más compras de alimentos producidos localmente en la región. Incluye a 27 restaurantes, cafés, locales de comida a domicilio, centros turísticos, salas de degustación de vinos, tiendas de comestibles y regalerías. Cada uno debe comprometerse a comprar alimentos de tres o más de los muchos productores locales en forma regular. Los miembros de la red están localizados en Flagstaff, Sedona, Winslow, Prescott, Dewey, Mormon Lake, Cottonwood, y Chino Valley, Arizona; Boulder, Utah; y en Zion y los parques nacionales de Bosques Petrificados.

Un programa de cocinas comunitarias ha estado trabajando por dos años, y varios distritos escolares están trabajando sobre políticas alimentarias que favorecen las compras de alimentos locales. Todas estas organizaciones, mas varios grupos de rancheros tales como el Diablo Trust, se han unido para los debates patrocinados por el Northern Arizona Food and Agriculture Council (Consejo de Alimento y Agricultura del Arizona del Norte), el cual ha sido asesorado por el Centro de Leyes Agrícolas de la Universidad Drake. Su meta compartida es construir más colaboración e infraestructura para acceder a más alimentos locales y mantener saludables a las comunidades.

Todos estos esfuerzos no sólo agregan a la economía local, sino también a la sensación de pertenecer a una comunidad cohesiva y multi-cultural en la comarca del Grand Canyon. Existe valor más allá de las meras calorías presentes en los alimentos frescos y locales. Construir un sistema alimentario de provisión local tiende a producir alimentos más sanos, favorecer la viabilidad económica de granjas y ranchos, y proveer un foro para los miembros de la comunidad para imaginar colectivamente un futuro más sustentable para la región. Las conversaciones informales que toman lugar en las plazas de mercado y en los festivales son tan importantes como los logros más formales de la red.

Con el seco humor característico de esta árida región, algunos activistas de Canyon Country ahora se llaman a sí mismos "terruño-ristas", expresando su amor por los sabores y fragancias de la comida nativa de su tierra natal. Es el tipo de "terruño" que incluso los defensores de la seguridad nacional podrían celebrar, porque ha incrementado la seguridad alimentaria de un país que anteriormente se ha encontrado en riesgo en términos de seguridad alimentaria, enfermedades relacionadas con la nutrición, y pobreza. Aunque estos riesgos no han desaparecido instantáneamente, los residentes ahora pueden ver una "luz verde" al final del túnel.

Gary Nabhan es Director del NAU Center for Sustainable Environments. www.garynabhan.com



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