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Financiando la Esperanza

Estas uniones de crédito invierten en sus miembros y están a su servicio, incluso en tiempos difíciles. Y los miembros, a su vez, apoyan a sus comunidades.

Jerry Moore siempre había sido un tipo muy trabajador. Ganaba un salario decente trabajando para una compañía telefónica local en St. Bernard Parish de Louisiana, pero él siempre estaba buscando algo mejor. Así que compró un camión de carga usado y comenzó un negocio de acarreos.

Pero su camión era viejo y no funcionaba bien, así que Moore sabía que si quería seguir adelante necesitaría un vehículo mejor. Desdichadamente, no tenía el historial de crédito que necesitaba para expandir su negocio y transformarlo en una empresa que diera dinero.
Comenzó a trabajar para impulsar su crédito, y tomó un curso de seis semanas para ayudar a pequeños contratistas a obtener contratos de la ciudad, cuya sección bancaria y financiera fue enseñada por Lynette Colin, gestora de la filial de New Orleans de la Unión de Crédito Comunitaria Esperanza.

"Luego de que mi clase terminara, Jerry se aproximó y me preguntó cómo podía conseguir un préstamo," dice Colin.

A diferencia de los bancos convencionales, Esperanza es una institución financiera de desarrollo comunitaria (CDFI por sus siglas en inglés), así que le da prioridad a la provisión de servicios a la clase trabajadora y a la gente de bajos ingresos como una forma de reconstruir a las comunidades en desventaja. Colin ayudó a Moore a conseguir un préstamo de Esperanza para comprar un nuevo camión para Moore & Moore Trucking en el verano de 2005.

Unas pocas semanas más tarde, golpeó el Huracán Katrina. Moore y su esposa fueron evacuados a tiempo para evitar lo peor de la tormenta. Pero mientras miraban las noticias sobre la devastación, Moore se dio cuenta de que había perdido a su hogar y todo lo que poseía, incluyendo a su nuevo camión.

Colin también evacuó la ciudad, pero tenía a su computadora y los archivos con ella. Tan pronto como aclaró la tormenta, se acercó hasta la oficina temporaria de Esperanza fijada en Baton Rouge y comenzó a llamar a sus clientes. Alcanzó a Moore en su teléfono celular.
"Tan sólo rezaba de que hubiese sacado su camión de St. Bernard Parish," dice ella. "Descubrí que no lo había hecho, pero que al menos él y su familia estaban seguros. Mi consejo entonces fue que contactara a su agente de seguros y que consiguiera un pago del camión. Luego, necesitábamos pensar sobre el futuro."

Aunque Colin urgió a Moore para que solicitara un préstamo para otro camión inmediatamente, él tenía planes mayores. Sabiendo que se necesitarían muchas manos para limpiar a su amada ciudad, le pidió a Esperanza que financiara tres camiones, más los remolques, para acarrear los desechos.

"Fue una movida temeraria en tiempos inciertos, especialmente para alguien que acababa de perder su hogar," dice Colin. "Así que le dije, 'Jerry, ¿no piensas que estás siendo un poco agresivo aquí?', y él dijo, 'Lynette, va a haber un montón de trabajo aquí, y yo puedo hacerlo.' Ya que había llegado a conocerlo abiertamente (lo que hacemos con todos nuestros clientes) supe que si él quería hacerlo funcionar, lo haría funcionar." Se ríe. "Sin duda, está funcionando."

Mientras Moore estaba reconstruyendo su negocio, Colin mantuvo un ojo sobre los recursos que lo ayudarían. Cuando descubrió un programa de préstamos a corto plazo, ella le avisó y le pidió que hiciera una solicitud. Cuando el Cuerpo Armado de Ingenieros convocó una reunión con pequeños urbanizadores para discutir subcontratos, ella llamó a Moore y a otros clientes contratistas y les dijo que asistieran. Moore fue capaz de obtener uno de los subcontratos del Cuerpo.

"Eso es parte de lo que hacen las CDFIs," dice Colin. "Cuidamos a nuestros clientes."
Dentro de unas pocas semanas, Moore & Moore Trucking estaba de vuelta y más grande que nunca, gracias al préstamo de Esperanza que financió un camión y dos acoplados. Con su historial de crédito recientemente reconstruido con Esperanza, Moore fue rápidamente capaz de lograr financiación adicional para los dos camiones restantes y un acoplado a través de otra institución financiera. El negocio floreció.

Hoy en día, la empresa de Moore continúa acarreando escombros fuera de los vecindarios de Louisiana y trabaja en otros campos, tales como la construcción de autopistas. Moore está tan ocupado que ha contratado a nueve empleados, la mayoría de los cuales también sufrieron pérdidas debido al Katrina. Algunos de los empleados de Moore han solicitado a Esperanza sus propios créditos para reconstruir sus hogares y mejorar sus vidas y sus comunidades.
 
 
La Necesidad de Inversión Comunitaria

Para algunas personas la catástrofe no es una tormenta una vez en la vida. Es un hecho invariable de la vida. Piensa en las familias que tratan de sobrevivir con un salario mínimo. Un pequeño préstamo para la escuela o para iniciar un micro-negocio podría ser justo lo que necesitan para mejorar su situación, o tal vez un préstamo pequeño para ayudarles a llegar al final de un mes difícil. Pero sin un historial de crédito suficiente, muy pocos bancos convencionales se arriesgan con aquellos que más lo necesitan.
Para conseguir un préstamo, la gente de bajos ingresos a menudo es forzada a acudir a prestamistas inescrupulosos, tales como las tiendas de empeño, los cuales perpetúan el ciclo de pobreza al cobrarles tasas de interés ridículamente altas.
Aquí es donde entran las CDFIs tales como Esperanza. Estos bancos, uniones de crédito y fondos de préstamo sirven a personas de bajos o medianos ingresos procurándoles alternativas distintas a los prestamistas de alto costo que se aprovechan de los financieramente vulnerables. Al ofrecer bajos intereses, pequeños préstamos y cuentas de mínimos bajos, ayudan a la gente a mejorarse a sí misma económicamente, y al mismo tiempo, mejorar sus comunidades. Ayudan a granjeros en problemas a conservar la tierra que sus familias han estado trabajando por generaciones. Proveen préstamos a madres solteras para comenzar pequeños negocios. Suministran capital para servicios comunitarios muy necesitados, tales como el cuidado de niños, alojamientos económicos, y asistencia sanitaria.
Además, la mayoría provee asesoramiento, educación, y soporte técnico a los prestatarios para ayudarles a tener éxito, desde brindar cursos de alfabetización financiera hasta sentarse junto a los prestatarios para delinear un plan de negocios.
"Cuando un banco convencional mira a alguien como Jerry Moore, ve un riesgo financiero inadmisible," dice Colin. "Cuando yo vi a Jerry, vi a un hombre trabajador lleno de recursos, con el empuje de hacer de este negocio un éxito."
Aunque muchas personas (y bancos convencionales) asumen que las personas más pobres de la nación a menudo no cancelan sus préstamos, los estudios muestran que los prestatarios de medianos y bajos ingresos poseen una tasa muy alta de reintegro. Una encuesta de 517 bancos de desarrollo comunitario de Estados Unidos, uniones de crédito, y fondos de préstamos, mostró una tasa de reintegro de más del 97%, de acuerdo al Proyecto de Datos de CDFI.
 
 
Sirviendo a Poblaciones Diversas
Mientras que la mayoría de las CDFIs comparten la misión general de poner al capital a trabajar para elevar el nivel de los vecindarios económicamente en desventaja en las regiones que ellos sirven, algunas poseen misiones aún más específicas.
ShoreBank Pacific en Ilwaco, Washington, por ejemplo, brinda préstamos que benefician a personas de bajos y medianos ingresos y al planeta, en la creencia de que la prosperidad económica a largo plazo va de la mano con un medioambiente saludable. En 2004, esta CDFI ayudó a los residentes de Portland a salvar una querida granja de casi tres hectáreas, rodeada por estacionamientos, de los urbanizadores.
La Granja Try/on Life Community Farm (Granja TLC) casi le tocó su fin en 2004, cuando los inquilinos que gestionaban este centro de educación y sustentabilidad sin fines de lucro recibieron un aviso de desalojo. Los dueños del terreno habían decidido vender la propiedad a un constructor, que planeaba construir 23 casas de lujo en el terreno.
Los residentes de la granja apelaron al urbanista, que concedió venderles la opción del contrato por $150,000, dándoles nueve meses para reunir $1,4 millones para comprar la propiedad. Ya que ninguno de los voluntarios de la granja tenía ese tipo de dinero, apelaron a ShoreBank Pacific por un préstamo.
"En ese momento, ellos no tenían aún los recursos agregados para ser considerados financiables, incluso para un prestador de desarrollo comunitario," dice Lucy Brehm de ShoreBank. "Pero nuestro funcionario de préstamos creyó en su misión y los apoyó a través de un largo período de tiempo mientras obtenían los fondos, ayudándoles a pensar a través de maneras creativas cómo lograr hacer de éste un préstamo financiable."
Con la posibilidad de ser financiados en la mano, los 15 residentes ampliaron su planificación de talleres educativos, picnics y asados para lograr conocer mejor a sus vecinos y comprometerlos en su misión.
Eventualmente, obtuvieron $400,000 en financiamiento del gobierno, $600,000 de un préstamo de ShoreBank, y el resto de donaciones privadas para completar la compra, justo cuando la opción estaba a punto de expirar. Hoy en día, la tierra es gestionada por el Consorcio de Agricultura Sustentable de Oregon, el cual se la arrienda a su vez a la Granja TLC. La granja continúa brindando talleres educativos en construcción natural, permacultura, medicinas herbales, y activismo social.
Desde su apertura en 1997, ShoreBank Pacific ha apoyado a otros proyectos sustentables desde San Francisco hasta British Columbia. Sus beneficiarios han utilizado sus préstamos para establecer una escuela alternativa enfocada en el medioambiente, crear un edificio de oficinas ecológico, expandir una lechería orgánica, y más.
 
 
Financiar en la Nación Indígena
A veces, una población en particular creará su propia CDFI para servir a sus miembros. El Fondo Lakota fue creado para ayudar a los Lakota Sioux de bajos ingresos en la reservación de Pine Ridge para ganar acceso al capital de desarrollo y al crédito para comprar casas, iniciar pequeños negocios, o pagar el colegio.
Cuando el Fondo Lakota se inició en 1986, la mayoría de sus prestatarios nunca habían obtenido un préstamo o siquiera una cuenta bancaria, y el 95% nunca había poseído un negocio. En 2003, la revista South Dakota Business Review notó que el ingreso personal per cápita real en el Condado Shannon (que comprende a la Reservación de Pine Ridge), había crecido en un 80% desde 1985, en contraste a sólo el 44% de Dakota del Sur en general.
Atribuyó gran parte de ese crecimiento al Fondo Lakota.
La inversión comunitaria está en el corazón de la construcción de comunidades locales prósperas, dándoles una ayuda digna a aquellos que más lo necesitan.


Tracy Fernandez Rysavy es editora y Prianjali Mascarenhas es gestor del Programa de Inversiones Comunitarias para Co-op America, una organización líder sin fines de lucro trabajando en soluciones de mercado para problemas sociales y ambientales (www.coopamerica.org). Para encontrar más sobre cómo usar tu dinero para crear un mundo mejor, mira el boletín de Co-op America Dinero Real (www.realmoney.org).

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