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Podemos Cambiar el Rumbo

Los derechos comienzan en casa. Pero sólo cuando la gente lidera el camino.

A Cartel de 'Paso Prohibido' delante la Estátua de la Libertad
Photo por Adam J. Sporka
http://adam.sporka.eu/wiki/
En 2001, cuatro paísesAustria, Francia, Suecia y Estados Unidoscompitieron por tres asientos en la Comisión sobre Derechos Humanos de las Naciones Unidas (CDHNU). Por primera vez desde la fundación de esta comisión en 1926, los Estados Unidos no fueron elegidos para la Comisión. ¿Cómo pudo suceder una cosa así?

El presidente George W. Bush dijo lo que muchos norteamericanos estaban pensando: “Esta decisión fue una decisión ultrajante. Para mí, menoscaba la credibilidad total de esta comisiónechar a los Estados Unidos, uno de los mayores bastiones de los derechos humanos, y permitir que esté Sudán.” El Congreso rápidamente votó para retener un pago de $244 millones a las Naciones Unidas hasta que Estados Unidos fuera restaurado a la Comisión.

Fue algo absurdo, después de todo. Estados Unidos es el estándar de oro global para la protección de derechos humanos dentro de sus fronteras, y en apoyarlos fuera de ellas. Estados Unidos protege a la libertad en todo el mundo, y con ella, a los derechos humanos.

¿Pero que tal si fuera la decisión correcta?

Quedó sin comentar, por el alboroto, el hecho de que la elección no era entre Sudán y los Estados Unidos. Se pasó por alto enteramente la posibilidad de que la elección fuese una especie de amonestación a una de las cuatro naciones que se ha rehusado a ratificar tratados sobre los derechos de las mujeres y los niños, y sobre los derechos económicos.

El nivel del discurso alrededor de estas decisiones de índole política, refuerza los resultados de una consulta de 1997: más de tres cuartos de los norteamericanos nunca han oído hablar de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Bajo el estándar de ese documento, el cual define los derechos que pertenecen a todos los seres humanos, ¿cuál es el desempeño de Estados Unidos? Nos hemos acostumbrado a la sabiduría recibida de que lideramos al mundo en el tema de los derechos humanos. Aún si tenemos algunos problemas, con seguridad somos mejores que la gran cantidad de países que abusan seriamente de los derechos en el mundo.

¿Ése es el estándar por el cual deseamos juzgarnos a nosotros mismos? “Mientras China sea peor, todavía somos los líderes.”

Existen áreas en las cuales Estados Unidos está muy bien: libertad de expresión, libertad en el ejercicio de la religión, derecho a la propiedad, derecho a la participación política. Estos son los que la mayoría de los norteamericanos considera derechos humanos. Y los Estados Unidos ha ratificado el Tratado Internacional Sobre los Derechos Civiles y Políticos, un tratado que convierte esos derechos en ley.

Pero la Declaración Universal incluye un conjunto más amplio de derechos, reforzados bajo la Convención Internacional Sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Estados Unidos nunca ha ratificado ese tratado; otras 155 naciones lo han hecho. La política oficial de Estados Unidos es que cosas tales como la seguridad social, el trabajo por un sueldo justo, un estándar de vida adecuado garantizado, y el descanso y el ocio obligatorios, son lindas aspiraciones, pero no derechos.

Estos derechos no han sido inventados en algún otro lugar para avergonzar a este país. Estados Unidos tuvo una voz fuerte en la creación de la Declaración Universal. Pero el país más rico de la historia nunca ha reconocido el derecho de todo su pueblo de estar libre de la indigencia. ésta no puede ser la posición de un líder mundial.

Ahora, el país se está moviendo en la dirección equivocada, retractándose incluso de aquellos derechos que ha ratificado. Una larga historia de crítica a la tortura en otros países está atenuada por la legalización de formas de interrogación ampliamente consideradas como tortura. Una orgullosa tradición de ofrecer asilo a los oprimidos ha sido entregada para dar paso a un tratamiento cada vez más severo a la gente en la frontera.

Ésta no es la primera vez en la que Estados Unidos se ha retractado de proteger los derechos humanos. La historia de aquellos tiempos deja claro una cosa: corregir las cosas es trabajo de la gente. La traducción de los derechos de la retórica a la realidad siempre ha provenido de los ciudadanos que demandan un reconocimiento de aquellos derechos.

Eleanor Roosevelt, quien lideró la redacción de la Declaración Universal, preguntó, “¿Dónde, después de todo, comienzan los derechos humanos universales? En pequeños lugares, cercanos a casa. ... Sin una acción concertada de los ciudadanos para sostenerlos cerca de casa, buscaremos en vano el progreso en el mundo más amplio.”
Mirando donde se ubica Estados Unidos en los derechos humanos (todos ellos, en vez de sólo aquellos que preferimos), es al principio irritante, incluso a veces doloroso. Pero así es vivir en la disonancia cognitiva que proclama nuestra devoción por los derechos humanos incluso a medida que los vemos pisoteados a nuestro alrededor. No podemos comenzar a cerrar la brecha entre nuestra proclamada historia nacional y la realidad hasta que nos echemos una mirada al espejo.

En 2006, la CDHNU fue reconstituida como el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Un cambio, demandado por Estados Unidos, fue un mayor escrutinio del historial de derechos humanos de los miembros del Consejo. Estados Unidos no es un miembro del nuevo consejo. Enfrentando la posibilidad de que pudiera no conseguir los 96 votos requeridos, eligió no buscar la elección.

Es tiempo para nosotros de retornar al liderazgo en derechos humanos. El país que lideró el camino a la creación de la Declaración Universal debe abrazar los derechos definidos en ese documento para todo su pueblo. Eso sucederá, como siempre ha sido el caso, sólo si la gente demanda el reconocimiento de los derechos que poseen por nacimiento.


Doug Pibel
Doug Pibel es Editor General de YES! Magazine.

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¿Está Preparado los EE.UU. para los Derechos     Humanos?
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