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La Educación, por Derecho

Padres y educadores proponen un método innovador para mejorar las escuelas públicas de Nueva York: reconstruir el sistema utilizando los derechos humanos.

Estudiantes de la El Puente Academy
Estudiantes de la Academia El Puente trabajan en sus portfolios. Demuestran sus habilidades y documentan proyectos en su comunidad en estos trabajos, que son como mini-tesinas, incorporando investigación, composición y una presentación formal. La meta es que estudiantes utilicen el conocimiento y las habilidades que aprenden en el aula para conseguir justicia social en su propia comunidad.
La Academia por la Paz y la Justicia “El Puente”, es una escuela secundaria de Nueva York que se enfoca en el desarrollo holístico de los jóvenes para que puedan volverse líderes informados e inspirados en la lucha por los derechos humanos. El currículum refleja este enfoque, con un énfasis en proyectos de desarrollo comunitario, no-violencia, y cambio social.

La Academia “El Puente” fue creado en 1993 para reflejar los valores, las prácticas, y la cultura de la comunidad en la cual está localizada. Bajo el liderazgo de Frances Lucerna, la directora fundadora, la escuela desarrolló un currículum integrado que enseña a la gente joven a utilizar el conocimiento y las habilidades que aprenden en el salón de clases para lograr justicia social y derechos humanos en su propia comunidad.

Los proyectos comunitarios de los estudiantes se vuelven parte de sus carpetas y son utilizados para medir su progreso académico. Una clase avanzada, por ejemplo, utilizó a la matemática junto con habilidades de investigación y organización, para crear una huerta comunitaria en un terreno abandonado de su comunidad.

Siendo la primera escuela secundaria pública por los derechos humanos, la Academia ha sido reconocido y estudiado como un modelo nacional. Cuando la escuela se fundó, a los estudiantes se les exigía tomar los exámenes de graduación del estado de Nueva York y consistentemente se clasificaban entre los más altos del estado. El Colegio tiene una tasa de graduación de más del 85 por cien por cien y prácticamente todos los graduados continúan estudiando. Como resultado de su éxito, la escuela ha recibido permiso del Departamento de Educación del Estado de Nueva York para evaluar a los estudiantes basados en sus carpetas, en vez de sus exámenes.

Derechos Humanos y Escuelas

Inspirados por ejemplos tales como “El Puente”, la Comisión Independiente Sobre Educación Pública (Independent Commission on Public Education, ICOPE), comenzó en Septiembre de 2005 a construir un diálogo a lo largo de la ciudad sobre cómo rediseñar el defectuoso sistema de escuelas públicas de Nueva York para garantizar los derechos humanos de estudiantes, padres, y comunidades.

De acuerdo a la Evaluación Nacional del Progreso en Educación (National Assessment of Education Progress), el 45 por cien por cien de los alumnos de cuarto grado en las escuelas de Nueva York están leyendo por debajo del nivel correspondiente al grado. Menos del 40 por cien por cien de los estudiantes de las escuelas secundarias se están graduando en cuatro años.

Para los estudiantes de color, los índices de egreso son incluso menoressólo el 32 por cien por cien de los estudiantes afroamericanos y el 30 por cien por cien de los latinos están egresando a tiempo, en comparación al 58 por cien por cien de los estudiantes blancos.

Los estudiantes enfrentan políticas, prácticas y condiciones que asfixian su desarrollo y los desmotiva para aprender. Las escuelas carecen de los recursos adecuados, forzando a los estudiantes a luchar para aprender, en edificios de bajo nivel y aulas superpobladas. Un enfoque concentrado en exámenes exigentes ha limitado el contenido de la educación y ha presionado a los maestros a utilizar un currículum dirigido por exámenes. Políticas disciplinarias abusivas generan climas escolares destructivos y empujan a los jóvenes fuera de la escuela.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Convención de los Derechos del Niño reconocen que los niños poseen el derecho a una educación de calidad que desarrolle su personalidad y potencial total, no una educación que limite su habilidad para aprender, viole su dignidad, y fracase en graduar a la mitad de nuestros niños. Estas condiciones reflejan las mismas injusticias económicas y el racismo institucional de la sociedad estadounidense que le niega a algunas comunidades el derecho a un alojamiento decente y al cuidado de la salud.

Durante décadas, los intentos para reformar este agrietado sistema escolar han fracasado. Desde 2002, cuando la legislatura estatal de Nueva York cedió al alcalde Michael Bloomberg el control sobre este vasto sistema escolar, la participación de los padres y la comunidad en la toma de decisiones del sistema escolar se ha vuelto incluso más difícil, y las políticas escolares aún menos transparentes.

“A nuestros hijos se les están negando sus derechos humanos por un sistema escolar enfocado en aumentar los resultados de los exámenes y en patrullar los corredores de la escuela, en vez de sostener el desarrollo total de los niños. Necesitamos un nuevo sistema de educación pública basada en derechos humanos.”

Éstas son las palabras de una madre de una escuela pública que habló en los escalones de la municipalidad en Manhattan, el 28 de Septiembre de 2005, en el lanzamiento de la Campaña “la Educación es un Derecho Humano”. En ese día, estudiantes, padres y organizadores comunitarios y educadores de toda la ciudad de Nueva York se reunieron para apoyar a la ICOPE en su trabajo por la creación de una nueva visión para el sistema de educación pública.

Para que los cambios positivos tomen su lugar, nosotros en la ICOPE creemos que las estructuras, la cultura y las relaciones del sistema deben ser fundamentalmente alteradas, y el sistema escolar debe ser rediseñado.

En Abril de 2006, el Centro Nacional para las Escuelas y las Comunidades en la Universidad Fordham lanzó el Equipo de Trabajo 2009, en colaboración con la ICOPE, para desarrollar una visión y una propuesta legislativa sobre cómo diseñar un nuevo sistema. Este equipo, compuesto por líderes educativos, organizadores comunitarios, padres y jóvenes, es responsable del desarrollo de recomendaciones para el año 2009, cuando la ley estatal que le da al alcalde el control del sistema educativo sea reconsiderada. Este calendario legislativo le brinda al público una oportunidad para desarrollar una visión alternativa basada en la comunidad para las escuelas.

Una Nueva Visión para las Escuelas de la Ciudad de Nueva York

Los derechos humanos permiten a la gente de diferentes grupos raciales, socioeconómicos, de idioma y de edad, con diferentes intereses personales y pasiones, lograr un marco de trabajo en común para trabajar juntos en la construcción de una visión compartida. En particular, los activistas comunitarios y los padres acostumbrados a pelear contra las prácticas negativas y policiales en las escuelas, un marco basado en derechos humanos les impulsa a pensar en términos de una visión positiva, sobre lo que las comunidades quieren para sus escuelas.

Los derechos humanos son universales, indivisibles e interdependientes. En otras palabras, todas las personas poseen derechos humanos como derechos inalienables de nacimiento; no existe ninguna jerarquía de derechos, todos los derechos son igualmente importantes; el cumplimiento de un derecho en particular depende total o parcialmente en el cumplimiento de todos los otros.

Parte del trabajo de diseñar el nuevo sistema de educación pública basado en derechos humanos ya ha sido realizado por las escuelas y los distritos escolares de toda Norteaméricaaunque ellos pudieran no haber enmarcado su trabajo innovador bajo el paraguas de los derechos humanos.

Algunos distritos escolares involucran a los padres, maestros, estudiantes y otros, en escuelas controladas localmente, en vez de depender de una burocracia jerárquica al estilo corporativo que tenemos en Nueva York. Las Escuelas Edmonton en Alberta, Canadá, por ejemplo, han desarrollado un sistema internacionalmente reconocido de presupuestos, basado en la escuela, que le un da máximo control sobre los recursos a las escuelas locales.

En las escuelas públicas de Chicago, consejos escolares elegidos locamente contratan al director y deciden cuándo renovar su contrato. En McComb, Mississippi, los padres y los miembros de la comunidad introdujeron en las escuelas a la educación sanitaria y a los servicios de asistencia médica.

Nuestra visión de un sistema escolar basado en derechos humanos para la ciudad de Nueva York incluye una estructura de gobierno que le da a padres, estudiantes y a miembros de la comunidad el poder de la toma de decisiones. La gestión debe ser transparente y libre de corrupción. Los padres, estudiantes y miembros de la comunidad deben tener la ayuda, el entrenamiento y la información necesaria para cumplir con sus roles.

La Convención de los Derechos del Niño reconoce que cada niño posee el derecho a una educación “dirigida al desarrollo de la personalidad del niño, sus talentos, y sus habilidades físicas y mentales, para lograr su máximo potencial.” Este concepto de educación va más allá del enfoque actual en los exámenes exigentes, el cual estrecha y distorsiona a la educación al obligar a los maestros a enseñar “cómo pasar exámenes.”

Otros distritos escolares han sido capaces de implementar técnicas alternativas de evaluación. Por ejemplo, el estado de Nebraska fue capaz de convencer al gobierno federal para que le permitiera integrar los requerimientos de la ley No Child Left Behind (Ningún Niño Dejado Atrás) en su propio proceso de evaluación basado en el maestro, el cual combina una carpeta de evaluaciones de clases, exámenes desarrollados localmente, y un número limitado de exámenes estatales y nacionales.

Nuestra visión para un sistema escolar basado en derechos humanos incluye a las artes, la música, los viajes al campo, los métodos de enseñanza que se adaptan a los estilos de aprendizaje de diferentes estudiantes, un currículum que enseñe habilidades sociales y civiles, la educación emocional, el pensamiento crítico y el razonamiento ético, y un sistema individualizado de evaluación.

Organizándonos

Antes de lanzar la Campaña “la Educación es un Derecho Humano”, la ICOPE le pidió a un amplio rango de organizaciones pro–educación que contribuyan con ideas para la “plataforma” de derechos humanos de la campaña.

Los defensores de la campaña incluyen a:

  • Neoyorquinos Negros Para una Educación de Excelencia, una organización que trabaja para asegurar que el equipo escolar, el currículum, y los métodos de enseñanza respeten y promuevan las diversas historias y culturas de los estudiantes de color. La Convención sobre los Derechos del Niño reconoce que la educación debería desarrollar el respeto por la “identidad cultural, el lenguaje y los valores de cada uno de los niños.”
  • El Tamaño de la Clase Importa. Aunque no hay un derecho humano específico a las clases de pequeño tamaño, los derechos humanos requieren que exista un número adecuado de profesores y salones de clase para satisfacer las necesidades de los estudiantes.
  • Proyecto de Moratoria de la Prisión, que lucha para lograr que los oficiales de policía salgan de las escuelasya que su presencia e intervención en la disciplina generan un clima escolar destructivo.
  • El Centro por las Familias de Inmigrantes, el cual condujo una investigación de cinco años de duración sobre cómo las escuelas están prestando servicios en su mayor parte a las familias de clase media del lado oeste superior de Manhattan, y han estado alejando a los estudiantes de color de bajos ingresos.

Los derechos humanos constituyen una herramienta para movilizar y darle poder a las comunidades para luchar por sus derechos a la educación. Un padre en el Bronx que es parte de la campaña “la Educación es un Derecho Humano” dijo, “Ahora me doy cuenta que la mayor parte de las cosas que están sucediendo en las escuelas y que no me gustan, están violando los derechos humanos de mis hijos, y que tengo derecho a hacer algo al respecto.”

En Abril de 2006, la ICOPE reclutó a más de 60 padres, activistas comunitarios, educadores, y jóvenes para servir en cinco Comisiones Independientes Municipales de Educación, una en cada uno de los municipios de Nueva York. Estas comisiones recolectan información de las comunidades y realizan actividades de promoción para construir un movimiento de base.

La ICOPE también ha lanzado un proyecto de investigación de acción juvenil que comprometerá a jóvenes de entre 16 y 21 años en la recolección de información sobre las experiencias vividas por los estudiantes en las escuelas públicas de Nueva York.

Mirando Hacia Atrás para Avanzar

El 2 de Diciembre de 2006, la ICOPE organizó un diálogo que reunió a los miembros de la campaña para aprender acerca de la historia del movimiento de los derechos civiles de 1968, para el control comunitario de las escuelas de Nueva York. Los participantes intercambiaron lecciones de la lucha de las comunidades afroamericanas y latinas en el Lower East Side, Harlem, y Oceanhill-Brownsville en Brooklyn, que 40 años antes, lucharon por su visión de una educación pública de calidad.

Durante la reunión, un estudiante secundario hizo notar que su escuela no le enseña a sus estudiantes sobre las luchas de 1968. Desdichadamente, cuarenta años después de esa lucha, padres y estudiantes aún están peleando para obtener responsabilidad de un sistema que continúa ignorando y socavando las necesidades, valores e historias de resistencia de las comunidades de Nueva York.

El objetivo de la ICOPE para el futuro es iniciar un movimiento para el cambio, creando redes de miembros comprometidos de la comunidad. Haciéndolo así, la ICOPE trabaja dentro del movimiento más amplio por los derechos humanos que está emergiendo en los Estados Unidos para enfrentar las desigualdades en todos los aspectos de la vida norteamericana.


Elizabeth Sullivan es directora de educación de la National Economic and Social Rights Initiative.
Cecilia Bleweres es madre y co-fundadora de la Independent Comission on Public Education (ICOPE), http://icope.org.

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