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Construyendo Una Economía Basada en la Confianza

Mucho se ha dicho de la cultura del miedo que ha dominado la política norteamericana desde el 11 de Septiembre. Aparte de los terroristas, se nos ha enseñado a temer a un gran conjunto de otros, desde ladrones de identidad a depredadores de niños. En el sector comercial, las industrias de la desconfianza (cerraduras inteligentes, alarmas, trituradoras de papel, cámaras de vigilancia, etc.) están floreciendo. Muchas personas se ganan la vida vendiendo productos o servicios que dependen de una desconfianza generalizada.

¿Todos están invirtiendo en una sociedad y una economía basada en la sospecha y el miedo? Estoy feliz de decir que no. Un ejemplo está floreciendo en donde vivo, en el Valle del Pionero en Massachusetts occidental. En nuestros numerosos puestos de ventas granjeros a lo largo del camino, la comida fresca cultivada localmente se vende a través de un sistema informal de honorrecoge la verdura, luego deja el dinero en una vieja lata de café o caja de cigarros. Nadie supervisa la transacciónconfían en que harás lo correcto. Estas tiendasy hay cientos de ellasson sitios de una economía regional basada en la confianza.

Más allá de su gran variedad, estos puestos de granja tienen características en común sorprendentes. La mayoría están localizados en caminos arteriales de gran visibilidad y atraen la atención sin grandes carteles, ni anuncios de neón o de vinilo. En cambio, ellos se publicitan en los tonos más directos y honestos, con señales pintados a mano que dicen simplemente “huevos frescos”, “maíz dulce,” o “ramilletes”. A menudo están hechos de una vieja mesa de picnic, protegida por una sombrilla o unos pocos tablones rústicos, que forman un rudimentario stand de muestra, como un puesto de limonada gestionado por adultos. Las leyes de zonificación los protegen y fomentan su proliferación, y su abundancia les confirma a los clientes de que ésta es una manera culturalmente aceptada de comprar comida. Como las tiendas de conveniencia rurales, los puestos de granja ofrecen transacciones rápidas, pero sin edificios en los que entrar, sin cámaras de vigilancia espiando. Y aunque existe la posibilidad de robo, la mayor parte no lo hace. De hecho, varios granjeros que he entrevistado dicen que los clientes usualmente pagan de más o dejan una nota avisando de una deuda, incluso por sólo 50 centavos.

Los granjeros ganan vendiendo de forma directa. Los clientes se benefician teniendo acceso a la verdura fresca cultivada localmente a un buen precio. Pero tal vez lo mejor de todo, es que estos quioscos rurales proveen al mismo tiempo un lugar y una oportunidad de practicar el ser confiados, y de pagar con la misma moneda, siendo dignos de confianza.

En los años recientes, la moda de la confianza se ha estado extendiendo. En Europa, la creencia en la confianza está siendo utilizada como una nueva estrategia para la gestión del tránsito. La táctica es remover las señales de tránsito con el objeto de hacer los cruces más seguros. La idea es que la naturaleza autoritaria de las señales de tránsito adormece nuestra sensación de responsabilidad. Manejamos de acuerdo a la ley. ¿Pero qué tal si manejamos desde una perspectiva de respeto y cuidado de los otros conductores? Si alguna vez has visto un cruce donde un corte de energía ha deshabilitado los semáforos, ya sabes cómo la gente disminuye la velocidad y se vuelve más consciente. “El exceso de reglas nos quita la cosa más importante: la habilidad de ser considerados. Estamos perdiendo nuestra capacidad para un comportamiento socialmente responsable,” explicó el ingeniero vialHans Monderman en una entrevista para la publicación alemana Der Spiegel. “Cuanto mayor el número de prescripciones, más disminuye el sentido personal de responsabilidad de la gente.” La idea de Monderman, por otro lado, es ayudar a la gente a reconectarse con la confianza. Y está funcionando.

¿Realmente queremos invertir nuestro tiempo, dinero y valores culturales en las numerosas industrias de la desconfianza? Si valoramos la confianza, practiquémosla. Soñemose iniciemosmás formas de creer en los demás, en vez de temerles. Las posibilidades son ilimitadassi confiamos en ellas.


Ted White es un productor de documentales y geógrafo cultural que vive en Amherst, Massachusetts. Enseña cursos universitarios de cine y geografía, y está investigando ejemplos de confianza para un nuevo libro y película. Él agradecerá cualquier ejemplo que los lectores deseen enviarle a ted(arroba)igc.org.

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