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1001 Conversaciones

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CONVERSACIONES A TRAVÉS DE LA DIVISIÓN

Gráfico de YES! Magazine :: Conversaciones a través de la división :: Ilustración por Alex Mathers/istock

“La amplitud, profundidad y sabiduría pura de las conversaciones de aquella noche desmienten la idea de que la inmigración sea una cuestión divisiva”.

En Takoma Park, Maryland, 13 personas se reunieron para un debate provocador sobre las malas condiciones de los centros de detención en toda la nación y las redadas injustificadas, todo ello dentro del tema general:
En Takoma Park, Maryland, 13 personas se reunieron para un debate provocador sobre las malas condiciones de los centros de detención en toda la nación y las redadas injustificadas, todo ello dentro del tema general:"¿En qué tipo de Estados Unidos queremos vivir?"
Foto por Dinah Chung

VIDEO sobre los asaltos en las plantas de embalaje de carne Swift en 2006.

El 19 de Junio de 2008, un grupo tan diverso étnicamente como se pueda imaginar se agruparon en torno a las mesas del cuartel sindical de la sucursal 21 del sindicato de la Unión de Trabajadores de la Comida y el Comercio en Seattle (UFCW) para mirar un video y discutir acerca de la inmigración.

En la pantalla apareció el rostro de Michael Graves, un hombre afro-americano que había trabajado en una planta perteneciente a Swift y Cía., el tercer mayor procesador de carne de vacuno y cerdo del mundo.

“Ellos me agarraron sin razón y sin causa probable”, dice Graves. “Soy un ciudadano de EE.UU., nacido y criado aquí. Fui tratado como un criminal, en un día normal cuando yo… simplemente fui a trabajar”.

Graves fue uno de los miles de trabajadores investigados durante las redadas dirigidas por los agentes de Inmigración y Aduanas en seis plantas de embalaje de carne Swift a fines de 2006. Los agentes retuvieron a varios trabajadores por horas con poca o ninguna evidencia—y sin comida ni agua, o acceso a teléfonos o incluso a los baños. No se les permitió recuperar los documentos que en muchos casos hubiesen demostrado su estado legal.

Producido por la UFCW nacional, la película contó una historia difícil, acerca de las redadas que al final colocaron a 1.300 trabajadores en centros de detención, dividieron familias separando a los no-ciudadanos de sus niños nacidos en Estados Unidos o de sus cónyuges con estado legal, traumatizando trabajadores y negando sus libertades civiles básicas como acceso a un abogado, y le costó a Swift miles de dólares.

El público en el cuartel sindical—que incluía japoneses norteamericanos, hispanos, negros y blancos—compartió reacciones a la película, y luego se lanzaron en un debate sobre una cuestión mas difícil: ¿Qué tipo de Estados Unidos queremos? ¿Y cómo forma parte la inmigración de este Estados Unidos?

El encuentro fue uno de cientos celebrados en todo el país como parte de una campaña llamada la Noche de las 1.000 Conversaciones y organizado por The Rights Working Group, OneAmerica, y una coalición grupos de derechos civiles, inmigración y religiosos.

La coalición comenzó las conversaciones en 2007 como una manera de abrirse paso a través de la división del debate nacional de inmigración y conseguir que la gente hable cara a cara. Esa noche, mas de 2.500 personas en 28 estados se sentaron con extraños y hablaron de lo que la inmigración podría significar en un país conocido como una “nación de inmigrantes”.

En el cuartel sindical de Seattle, el público se dividió en grupos de cinco a diez. Los participantes no se dividieron por razas, como algunas veces pasa en diversos grupos. En lugar de eso, cada mesa incluía gente de una amplia variedad de orígenes.

Algunos grupos caracterizaban compañeros improbables de conversación: africanos orientales e indios; vietnamitas y mexicanos; japoneses y colombianos y coreanos; afro-americanos, blancos y nativos norteamericanos. Había ingenieros de software y activistas, obreros y amas de casa, empleados públicos y maestras.

Un grupo incluía una mujer japonesa-norteamericana, un hombre inmigrante del este de África, una mujer nativa hispana, un hombre inmigrante del sur de Asia, y una mujer blanca nativa. La inmigración significaba algo diferente para cada uno de ellos.

Para la mujer japonesa-norteamericana, el debate planteó temores mientras ella recordaba el confinamiento de japoneses-norteamericanos durante la Segunda Guerra Mundial. “¿No hemos aprendido nada?” dice ella. “¿No podemos ver que privar a las personas de sus derechos básicos está mal?”

El participante del este de África expresó indignación. “Es solo hipocresía”, dijo él. “EE.UU. quiere ser el líder… los otros países [lo] miran. Pero lo que ellos están haciendo aquí es mucho peor que algunas de las dictaduras de otros lugares… encerrando a la gente sólo porque son musulmanes y por lo tanto “posibles terroristas”. Simplemente no esperas eso de Estados Unidos”.

Otro participante expresó su frustración porque podría tomarle 20 años en obtener la residencia legal y la ciudadanía a través del tortuoso régimen de visados de Seguridad de la Patria.

Los participantes dejaron al descubierto difíciles cuestiones raciales. Cuando un participante opinó que las actitudes de los afro-americanos tuvieron parte de la culpa de los problemas sociales urbanos, otro se apresuró a desafiarle. “Ellos se enfrentan a la discriminación todos los días”, dijo él, “en el empleo o en la calle”. Mientras hablaban los dos, se fueron poniendo de acuerdo: ambos sentían que nuestro sistema de educación necesitaba una solución para servir a todas las comunidades, inmigrantes y nativos.

Esta no fue la única conversación que reveló una agenda en común. Los participantes acordaron en la necesidad de contar con un camino para que los trabajadores inmigrantes se conviertan en residentes legales. “Ellos solo quieren trabajar duro”, dijo un participante. “Este país fue construido por inmigrantes”.

Y muchos participantes fueron sinceros sobre sus luchas personales. Cuando una mujer compartió cómo su madre indocumentada había trabajado para darle a ella una mejor vida, otra persona describió su huída de la persecución en su país de origen, desgarrado por la guerra. Las historias de los obstáculos que habían superado, revelaron sus esperanzas y sueños comunes.

Los participantes también llegaron a comprender la importancia de negarse a guardar silencio. Muchos fueron inspirados por el ejemplo de los trabajadores recogidos en la redada de Swift, cuyos testimonios se han vuelto la base de una demanda contra Seguridad de la Patria por violaciones de derechos constitucionales. Muchos querían demandar que el gobierno diera cuenta de las políticas que niegan injustamente el acceso a los inmigrantes a un abogado y al proceso debido. Ellos envolvieron material de registro de votantes y tarjetas postales para enviar a Michael Chertoff, Secretario del Departamento de Seguridad de la Patria, exigiendo protección de los derechos humanos para los inmigrantes.

En todo el país, los participantes compartieron historias similares y momentos de inspiración. Un participante de Nueva York escribió: “si otras conversaciones fueron tan productivas como las nuestras, entonces este es un movimiento realmente innovador y popular con el potencial de hacer grandes olas”.

Hablar sobre la inmigración en el ambiente político cargado de este país no es fácil. La amplitud, profundidad y sabiduría pura de las discusiones desmienten la idea de que la inmigración es una cuña de división. Las conversaciones demostraron el poder de aproximarse cara a cara a otros que pueden no mantener, en la superficie, los mismos puntos de vista. A medida que profundizamos, empezamos a encontrar esperanzas en común, y una visión compartida de un Estados Unidos que esté a la altura de sus ideales de democracia para ambos, ciudadanos e inmigrantes.


Pramila Jayapal escribió este artículo para Estados Unidos más allá del bipartidismo, la edición del otoño 2008 de YES! Magazine. Pramila es la fundadora y directora ejecutiva de OneAmerica (antiguamente Hate Free Zone) y la autora de Pilgrimage to India: A Woman Revisits Her Homeland.

Interesad@?www.nightof1000conversations.org y www.weareoneamerica.org

Video sobre los asaltos en las plantas de embalaje de carne Swift en 2006.

Photo of Pramila Jayapal

 

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