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¿Canadá Tiene la Cura?

El sistema de salud financiado públicamente tiene sus problemas, como bien sabe cualquier canadiense o británico. Pero, como la democracia, es la mejor solución que hemos encontrado hasta el momento.
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US Canada Health Care ¿Debería los EE.UU. implementar un sistema de salud financiado públicamente más inclusivo? Éste es un gran debate a lo largo de todo el país. Pero incluso mientras crece la discusión, la mayoría de los norteamericanos desconoce que los EE.UU. es el único país en el mundo desarrollado que todavía no posee un sistema de salud fundamentalmente público, es decir, financiado por los impuestos.

Esto significa que los EE.UU. han sido el sujeto de control involuntario en un experimento mundial de treinta años de duración comparando los méritos del sistema de salud financiado por el estado versus el privado. Para la gente viviendo en los EE.UU., los resultados de este experimento con un sistema de salud privado han sido sombríos. Los EE.UU. ahora posee el sistema de salud más caro sobre el planeta y, a pesar de una tecnología impresionante, la salud general de la población estadounidense es más baja que en la mayoría de los países industrializados. Peor aún, las tasas de mortalidad estadounidense, ya sean general o infantil, son escandalosamente altas.

Diferentes caminos

Comenzando en los años '30, los estadounidenses y los canadienses trataron ambos de aliviar las desigualdades an la atención sanitaria mediante el uso incremental de planes de seguro basados en el empleo. Ambos países propiciaron los planes de seguro sin fines de lucro, como la Cruz Azul (Blue Cross), así como los planes de seguro con fines de lucro. La diferencia entre EE.UU. y Canadá es que los norteamericanos todavía continúan haciendo esto, ignorando décadas de estadísticas internacionales que muestran que este tipo de financiamiento inevitablemente lleva a peores niveles de salud pública.

Mientras tanto, de acuerdo al escritor Terry Boychuk, el resto del mundo industrializado, incluyendo a varios países en desarrollo como México, Corea, e India, intuitivamente comprendió que el seguro privado nunca sería capaz de cubrir todos los procedimientos y servicios hospitalarios; y que incluso la mínima protección está más allá del alcance del indigente, el trabajador pobre, y aquellos aquejados por los problemas de salud más serios[1]. Hoy, más de la mitad de las bancarrotas familiares presentadas cada año en los EE.UU. se relacionan directamente con gastos médicos, y un estudio reciente muestra que el 75 por ciento de estas quiebras son presentadas por personas que cuentan con un seguro médico[2].

Los EE.UU. gastan de lejos más dinero per capita en atención sanitaria que cualquier otro país comparable. De hecho, la brecha es tan enorme que un estudio reciente de la Universidad de California, San Francisco, estima que los EE.UU. ahorraría más de $161.000 millones por año en papeleo solamente, si cambiara a un sistema de único pagador como el de Canadá[3]. Estos miles de millones de dólares no son montos abstractos deducidos de presupuestos gubernamentales, sino que provienen directamente de los bolsillos de la gente enferma.

El año 2000 marcó el comienzo de un período crucial, cuando las reglas de comercio internacional, la teoría económica y la acción política comenzaron a reflejar por completo la creencia en la superioridad de la gestión privada, en oposición a la pública, especialmente en los EE.UU. Para ese año el sistema de salud de EE.UU. había pasado por lo que fue llamado "la revolución administrativa de las organizaciones de la salud". Los números del gobierno estadounidense muestran que los costos del cuidado médico se han disparado desde 2000, con el gasto total en recetas médicas llegando a casi el doble[4].

 

Eliminando Costos, Eliminando Servicios

Hay dos criterios para juzgar el sistema de salud de un país: el éxito general en crear y sostener la salud en su población, y la habilidad para controlar los costos al mismo tiempo. Un estudio reciente publicado en la revista de la Asociación Médica Canadiense compara las tasas de mortalidad en los hospitales con fines de lucro y sin fines de lucro en los EE.UU. La investigación, realizada en 38 millones de pacientes adultos en 26.000 hospitales estadounidenses, revela que las tasas de mortalidad en hospitales con fines de lucro son significativamente más altas que en hospitales sin fines de lucro: los pacientes atendidos en los primeros tienen 2 por ciento más posibilidades de morir en el hospital o dentro de los treinta días de darse de alta. El incremento en las tasas de mortalidad estaba claramente relacionado "a los gastos que los hospitales con fines de lucro deben eliminar para lograr un margen de ganancia para sus inversores, como así también para pagar los altos salarios a los administradores"[5].

"Para aliviar las presiones sobre el costo, los administradores tienden a contratar menos personal altamente calificado, incluyendo a doctores, enfermeras, y farmacéuticos...," escribió P.J. Devereaux, el investigador líder, un cardiólogo en la Universidad McMaster.  "Las estadísticas de EE.UU. claramente muestran que cuando la necesidad de ganancias guía el proceso de toma de decisiones de un hospital, más pacientes mueren."

 

El Valor De La Salud Para Todos

Históricamente, uno de los aspectos más crueles de la distribución desigual del ingreso es que la gente más pobre no sólo experimenta necesidades materiales durante toda su vida, sino que también sufren más enfermedades y mueren más jóvenes; pero en Canadá no existe relación alguna entre la desigualdad del ingreso y las tasas de mortalidad. Ninguna en absoluto.

En un estudio masivo llevado a cabo por Estadísticas Canadá al principio de los años ‘90, se analizaron datos del censo sobre el ingreso y la mortalidad de todas las provincias canadienses y de todos los estados norteamericanos, así como de 53 áreas metropolitanas canadienses y 282 norteamericanas[6]. El estudio concluyó que "la relación entre la desigualdad del ingreso y la mortalidad no es universal, sino que depende de características sociales y políticas específicas de cada lugar." En otras palabras, las políticas sanitarias del gobierno tienen un efecto.

"La desigualdad del ingreso está fuertemente asociada con la mortalidad en los EE.UU. y en Norteamérica como un todo," halló el estudio, "pero no hay ninguna relación dentro de Canadá, ya sea a nivel de sus provincias o sus áreas metropolitanas, entre la desigualdad del ingreso y la mortalidad."

El mismo estudio reveló que entre la gente más pobre de los EE.UU., incluso un 1 por ciento de incremento en el ingreso resultaba en una disminución de la mortalidad de cerca de 22 personas cada 100.000.

Lo que hace tan interesante a este estudio es que Canadá solía tener estadísticas muy parecidas a las de los EE.UU.. En 1970, las tasas de mortalidad de EE.UU. y Canadá, calculadas junto con las líneas de ingreso, eran virtualmente idénticas. Pero el año 1970 también marcó la introducción de Medicare en Canadá: cobertura universal, de único pagador. La explicación simple de cómo todos los canadienses, sin importar su ingreso, se han vuelto saludables, yace más probablemente en el hecho de que poseen un sistema de salud de único pagador financiado públicamente, y el grupo de control (los Estados Unidos) no lo posee.

 

Mortalidad Infantil

Las tasas de mortalidad infantil, las cuales reflejan la salud de la madre y su acceso a servicios médicos prenatales y postnatales, son consideradas una de las medidas más confiables de la salud general de una población. Hoy, las estadísticas del gobierno estadounidense colocan a la tasa de mortalidad infantil canadiense de 4,7 por mil en el puesto número 23, dentro de 225 países, en la compañía de Países Bajos, Luxemburgo, Australia, y Dinamarca. Los EE.UU. está en el puesto número 43, en la compañía de Croacia y Lituania, por debajo de Taiwán y Cuba.

Todos los países alrededor de Canadá o sobre éste en los rankings poseen sistemas de salud financiados por los contribuyentes. Los países alrededor de los EE.UU. y por debajo poseen sistemas mixtos o son, en general, extremadamente pobres en comparación a los EE.UU. y a las otras naciones industrializadas del G8.

No hay grandes países industrializados cerca de EE.UU. en los listados. El más cercano es Italia, con 5,83 niños muriendo cada 1.000, pero aún así está clasificada cinco lugares más arriba[7].

En los EE.UU., las tasas de mortalidad infantil son del 7,1 por mil, las más altas en el mundo industrializado; mucho más altas que en algunos de los estados más pobres de la India, por ejemplo, la cual posee un sistema de salud público en funcionamiento, al menos para las madres y los niños. Entre las ciudades pobres del interior de los EE.UU., más del 8 por ciento de las madres no recibe ningún cuidado prenatal en absoluto antes del parto.

 

Mortalidad General en los EE.UU.

Habríamos esperado ver un descenso estable de la mortalidad en la segunda mitad del siglo XX, ya que tantas nuevas drogas y procedimientos se volvieron disponibles. Pero ni la tasa de mortalidad canadiense ni la norteamericana declinaron mucho; de hecho, la de Canadá se niveló por una década entera, la de 1960. Éste fue un período durante el cual la salud privada se incrementó en los hospitales canadienses, y la estabilidad en las tasas de mortalidad reflejan el hecho de que la mayoría de la gente simplemente no podía pagar las nuevas terapias que estaban siendo ofrecidas. De todas formas, comenzando en 1971, el mismo año en el que fue aplicado el sistema Medicare de Canadá, las estadísticas oficiales muestran que las tasas de mortalidad cayeron de repente, manteniendo un descenso pronunciado hasta la tasa actual.

En los EE.UU., durante el mismo período, las tasas de mortalidad general también cayeron, reflejando los avances médicos. Pero no se precipitaron tan rápidamente como aquellas en Canadá luego de 1971. Pero dado que EE.UU. es el país más rico de la tierra, las actuales tasas de mortalidad general son increíblemente altas, de 8,4 por mil, comparados con los 6,5 por mil de Canadá.

 

Ricos y Pobres

Se ha vuelto cada vez más evidente, mientras se acumulan los datos, que la mejora general en la salud de una sociedad con un sistema de salud financiado por los contribuyentes implica una mejor salud incluso para los ricos, el grupo social considerado como el principal beneficiado del sistema privado de estilo norteamericano. Si miramos sólo a las 5,7 muertes por mil entre los presumiblemente ricos (bebés blancos norteamericanos) Canadá todavía está mejor con 4,7 por mil, aún cuando la cifra canadiense incluye a todos los grupos étnicos y a todos los niveles de ingreso. Tal vez una diferencia del 1 por mil no suene impresionante. Pero al medir la mortalidad, es enorme. Si la tasa de mortalidad de EE.UU. fuese la misma que la de Canadá, casi 15.000 bebés adicionales sobrevivirían en los EE.UU. cada año.

Si consideramos las estadísticas de los pobres, los cuales en EE.UU. se hallan clasificados por raza, encontramos que en 2001 los niños nacidos de madres de color estaba muriendo a una tasa de 14,2 por mil. Ésta es una cifra del Tercer Mundo, comparable a la de Rusia[8].

Pero hora que los EE.UU. han comenzado a realizar estudios basados en los niveles de ingreso en vez de en la raza, estas explicaciones "culturales" y genéticas demuestran ser carentes de base. La mortalidad infantil es la más alta entre los pobres, sin importar la raza.

 

Vive la Différence!

Genéticamente, canadienses y norteamericanos son bastante similares. Nuestros hábitos sanitarios también se parecen mucho. La gente de ambos países comen demasiado y se ejercitan demasiado poco. Y como en los EE.UU., hay mucha desigualdad en Canadá también. En términos sanitarios esta desigualdad recae principalmente sobre los canadienses de las comunidades aisladas, en particular sobre grupos indígenas quienes poseen peores accesos al servicio médico y están expuestos a mayor contaminación ambiental. La única principal diferencia entre los dos países que podría explicar la disparidad evidente en sus tasas de mortalidad infantil y adulta, así como en el monto que gastan en el sistema médico, es la forma en la que administran sus sistemas de salud.

Los hechos son claros: antes de 1971, cuando ambos países poseían sistemas de salud similares, en gran parte financiados privadamente, las tasas de mortalidad y sobrevivencia generales eran casi idénticas. La divergencia apareció con la introducción de un sistema de salud de único pagador en Canadá.

Las sólidas estadísticas recopiladas desde 1970 apuntan a una única conclusión: te guste o no, lo creas o no, un servicio de salud universalmente disponible, públicamente financiado, simplemente es el factor que contribuye más poderosamente a la salud general de la gente que vive en cualquier país. Y en los EE.UU., tenemos los cuerpos que lo prueban.

Holly Dressel nació al sur de Chicago y vive en Monterreal, Quebec. Ella es una escritora/investigadora y coautora del libro Good News for a Change (Buenas Noticias Para Un Cambio) y otros trabajos.

Este artículo fue adaptado del libro God Save the Queen—God Save Us All: An Examination of Canadian Hospital Care via the Life and Death of Montreal's Queen Elizabeth Hospital (Dios salve a la Reina - que Dios nos salve a Todos: una investigación del cuidado hospitalario canadiense a través de la vida y muerte del Hospital Queen Elizabeth de Montreal).



[1] Terry Boychuk. “The Making and Meaning of Hospital Policy in the United States and Canada” ["La Confección y Significado de la Política Hospitalaria en los EE.UU. y Canadá"]. University of Michigan Press, Ann Arbor: 1999.

[2] David U. Himmelstein, et al. Health Affairs, Jan.–June 2005, http://content.healthaffairs.org/cgi/reprint/hlthaff.w5.63v1.

[3] Professor James Kahn, UCSF, citado en Harper's Magazine, “Harper's List,” Feb. 2006.

[4] National Health Expenditure Data, www.cms.hhs.gov/NationalHealthExpendData/downloads/tables.pdf.

[5] Devereaux, Dr. P.J., et al. "A Systematic Review and Meta-Analysis of Studies Comparing Mortality between Private For-Profit and Private Not-For-Profit Hospitals," ["Una Revisión Sistemática y Meta-Análisis de Estudios Comparativos de Mortalidad entre Hospitales Privados con Fines de Lucro y Hospitales Privados Sin Fines de Lucro"]. Canadian Medical Association Journal, Mayo, 2002.

[6] Nancy A. Ross et al. "Relation between income inequality and mortality in Canada and in the United States: cross sectional assessment using census data and vital statistics," [“Relación Entre el Desigualdad del Ingreso y Mortalidad en Canadá y en los EE.UU.: Evaluación Interseccional Usando Datos de Censo y Estadísticas de Vida"]. Statistics Canada, reimpreso en Health Geography, GEOG-303, ed. Nancy Ross, McGillUniversity, 2005, pp. 109-117.

[7] CIA World Fact Book [“Libro de los Datos de la CIA”].

[8] Ver, entre muchos estudios culpando a la raza ,Child Health USA 2003, Health Status – Infants; HRSA, con gráficos tales como "Breastfeeding Rates by Race/Ethnicity, 2001" ["Tasas de Amamantamiento por Raza/Etnia"]; "Very Low Birth Weight Among Infants, by Race/Ethnicity 1985-2001" ["Muy Bajo Peso entre Niños Recién Nacidos, por Raza/Etnia 1985-2001"]; http://www.mchb.hrsa.gov/chusa03.

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