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Nosotros el Pueblo, en Surgimiento

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Cover image for YES! Magazine issue 43 'Stand Up to Corporate Power. Photo by Channing Johnson
Ciudadanos de Barnstead, NH, han protejido su agua de embotelladoras privadas.
Foto por Channing Johnson para YES! Magazine.
http://www.channingjohnson.com/
El poder corporativo es un viejo problema para nosotros en los Estados Unidos. Thomas Jefferson nos advirtió sobre él, así como Thomas Paine y George Washington. Cerca de un siglo más tarde, Abraham Lincoln vio al poder corporativo como un peligro inminente para la República:

“Veo aproximándose en el futuro cercano una crisis que crispa mis nervios y me hace temblar por la seguridad de nuestro país... las corporaciones han sido entronizadas y seguirá una era de corrupción en lugares altos, y el poder del dinero del país se empeñará en prolongar su reinado trabajando sobre los prejuicios de la gente hasta que toda la riqueza esté concentrada en unas pocas manos y la República sea destruida.”

En nuestro propio siglo, el poder corporativo se ha expandido en los medios, el cuidado de la salud, las prisiones, las escuelas, la guerra, el socorro ante desastres—la lista continúa—y ha inhibido acciones desesperadamente necesarias sobre el cambio climático.

No es difícil observar cómo la gradual concentración del poder corporativo toma su lugar. Mientras las corporaciones acumulan riqueza y poder, ellas cambian las reglas y las normas culturales a su favor. Estas nuevas reglas y normas les permite acumular aún más riqueza y poder. Este sistema recompensa la conducta que concentra la riqueza y desalienta al comportamiento que no lo hace.

Es un círculo vicioso, y vemos sus efectos sombríos en la creciente brecha entre personas ricas y pobres, en la espiral descendente de nuestro medioambiente, en los conflictos causados por la escasez y la exclusión, y en el miedo de quedar atrás que impregna nuestras vidas.

También vemos los efectos de este poder asimétrico en el bajo nivel de votantes entre la gente común, que creen, con buenas razones, que las puertas del gobierno están cerradas para ellos pero abiertas ampliamente para aquellos que contratan cabilderos y firman grandes cheques de campañas políticas.

A medida que el poder corporativo crece, sus excesos son más difíciles de enmascarar. Los paquetes de compensación a ejecutivos están en los cientos de millones. Las corporaciones de venta minorista ni siquiera pretenden preocuparse por sus efectos sobre los pueblos a lo largo de Estados Unidos. Las empresas farmacéuticas extraen precios y ganancias gigantescas de los más vulnerables—las personas enfermas, discapacitadas, y ancianas. El outsourcing (tercerización) y el downsizing (disminución del plantel de trabajo) dejan a los empleados desamparados mientras las corporaciones y sus financistas se hacen más ricos. La especulación y el comercio de Wall Street inflan aún más el valor de la riqueza en papel, mientras declina la real riqueza de nuestro mundo—nuestros sistemas ecológicos de apoyo, el bienestar familiar, y las comunidades.

Los medios de comunicación dominantes raras veces cubren estas cuestiones. A pesar de todo, la comprensión popular del poder y el daño de las corporaciones está creciendo. La gente está comenzando a mirar detrás del “velo corporativo” sólo para descubrir que el Gran y Poderoso Oz es solamente poderoso si le brindamos nuestra obediencia.

En este crítico momento, un número de líderes en derechos humanos, del trabajo, la protección del medioambiente, los derechos constitucionales, y la inversión socialmente responsable, se están alzando para desafiar el poder corporativo excesivo. Algunos se han involucrado en campañas individuales contra corporaciones específicas, a menudo con éxito. Pero al reconocer que pueden ganar algunas batallas y aún así perder la guerra, algunos de ellos han comenzado a lidiar con la forma corporativa en sí misma.

Cuando YES! fue contactada por un equipo de estas personas que han formado una “Iniciativa Corporativa Estratégica”, estuvimos de acuerdo en ayudarlos a contar su historia de cómo Nosotros el Pueblo nos estamos reuniendo por nosotros mismos para hacer otra vez lo que hicimos cuando las 13 colonias lucharon por primera vez por la independencia—para declararnos a nosotros mismos libres de la dominación del poder corporativo.


Sarah van Gelder. Foto por Martha van Gelder
Sarah van Gelder es la Directora Ejecutiva de YES! Magazine.

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Desafía el poder de las corporaciones
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