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Unidos por los tiempos difíciles

Los trabajadores se organizan cruzando las fronteras raciales.

Signs of a New Identity, US Social Forum march, Jimenez

Carlos Jiménez camina con "Trabajos con Justicia" en el Foro Social de EEUU en 2007.

Foto de Carlos Fernández

Me siento aliviado. Durante un tiempo parecía que la elección histórica de nuestro primer presidente afroamericano le daría legitimidad a la idea de que vivimos en un Estados Unidos "post-racial". La idea de que la raza ya no es parte de la experiencia cotidiana de las personas no es meramente falsa. Es potencialmente peligrosa cuando la mayoría de las personas tienen dificultades para entender lo que les está sucediendo económicamente.

Lo que la gente está experimentando es exactamente lo que se suponía que les ocurriría bajo el capitalismo y su variante actual, el neoliberalismo. Este sistema económico se basa en la idea de que la sociedad debe tener ganadores y perdedores. Ha convencido a la gente de que esas categorías se basan en la raza: que las personas de color son, en el curso natural de las cosas, los perdedores, y que los blancos, independientemente de su clase, se supone que deben ganar.

Cuando llegan los tiempos difíciles, como lo han hecho recientemente, las personas que están perdiendo su condición de clase media, o los que ya eran pobres y son cada vez más pobres, buscan a alguien a quien culpar. Recurren a la historia oficial: los problemas de la gente blanca son causados por la gente de color; los problemas de la gente de color que ha nacido en este país son causados por los inmigrantes. Es una estrategia "divide y vencerás" que impide que las personas que son aliados naturales de clase vean quién está causando realmente su problema: la gente que dirige el sistema capitalista.

Este momento brinda tanto un desafío como una oportunidad. El reto es conseguir que personas con intereses económicos comunes trabajen juntas, para superar las divisiones raciales aprendidas. Mientras los blancos pobres y de clase obrera sigan convencidos de que ganan al mantener a la gente de color al margen, todos los trabajadores seguirán perdiendo terreno económico. La oportunidad es aprovechar esta crisis económica como una forma de encontrar un terreno común entre quienes son los verdaderos perdedores, independientemente de su raza, en el sistema existente.

La realidad actual de los empleos

Estados Unidos está al borde de un precipicio de tipo económico, financiero y ecológico. Para muchos en este país, especialmente la gente de color, nunca ha habido nada más que un precipicio. Después de todo, perder hogares, no tener suficiente comida y no poder encontrar trabajo era una realidad para millones en todo el país antes de la gran crisis de 2008. Esa realidad no ha cambiado, pero muchas más personas la están experimentando ahora.

En los últimos 30 años, los rostros de aquellos que están al borde del precipicio económico han cambiado. Ya no son sólo personas de color, inmigrantes y aquellos sin educación. Hoy en día, los blancos educados y de clase media van engrosando las filas de los que están en el borde, y muchos blancos más pobres ya se fueron por el precipicio.

Un grupo de organizaciones progresistas, incluyendo a mi empleadora, Trabajos con Justicia (Jobs with Justice), publicó recientemente un informe titulado Maltratados por la tormenta: Cómo la red de seguridad le está fallando a los estadounidenses y cómo solucionarlo, y que ilustra este punto. Se estima que, en la actual recesión, el desempleo ha aumentado en un 4,5 por ciento para los blancos, un 6,9 por ciento para los latinos, y en un 6,8 por ciento para los afroamericanos. Como siempre ha sido el caso, las comunidades de color están afectadas de manera desproporcionada por la pérdida de empleos, en especial porque que empezaron con mayores niveles de desempleo.

A pesar de un interés común en impugnar un sistema donde los ricos se vuelven más ricos y los pobres siguen siendo pobres, las personas siguen comprando las historias que los dividen a lo largo de líneas raciales y de identidad. Los obreros están trabajando más y produciendo más que nunca, sin embargo, no han visto aumentos en sus salarios o beneficios.

Organizar sobre un terreno en común

Los progresistas–aquellos que promueven la justicia social, defienden la libre determinación y comparten la responsabilidad colectiva de crear un mundo más justo–no pueden dejar pasar la oportunidad de aprovechar este tiempo de dificultades económicas para romper las barreras raciales. La crisis económica pone a los progresistas en una posición donde podemos desafiar las estructuras, como el racismo, que hacen que los aliados naturales trabajen unos contra otros. Si optáramos por quedarnos al margen, permitiríamos que las fuerzas reaccionarias continuaran utilizando los problemas económicos para dividirnos racialmente. La gente de la clase trabajadora, en busca de respuestas a sus realidades económicas, pasará al ataque contra lo que se representa como la cara del problema.

El sindicato Únete Aquí (Unite Here) ha tenido éxito en reunir a los trabajadores en su campaña "Trabajadores Hoteleros en Ascenso". Los hoteles son lugares donde la raza, el género y el idioma juegan un papel divisivo en el lugar de trabajo. Mike Hachey, un organizador de Unite Here de Virginia del Norte, menciona que la raza y el género en efecto entran en juego en los hoteles. Las mujeres latinas e inmigrantes, por ejemplo, forman la columna vertebral del departamento de limpieza, y según un innovador estudio ha demostrado recientemente, son mucho más propensas a ser agraviadas en el trabajo que los trabajadores varones o de otra raza. El mismo estudio demostró que los hombres desproporcionadamente ocupan puestos de trabajo en hoteles como camareros, cocineros y lavaplatos.

Por desgracia, los empleados de los diferentes departamentos a menudo no hablan entre sí en el trabajo más allá de un saludo y tienden a auto-dividirse durante los descansos. El desafío para el sindicato fue la construcción de un movimiento colectivo que podría reunir a amas de llaves, recepcionistas y personal de servicio para mejorar los salarios y las condiciones de trabajo, a pesar de la raza y las barreras del idioma. Unite Here ayudó a los empleados a encontrar un terreno común en el que podían relacionarse. El sindicato identificó a los trabajadores de cada departamento que querían mejorar las condiciones de trabajo y construyó comités obreros fuertes para ser la cara de Unite Here. Luego se pidió a los trabajadores que tomaran una serie de medidas para ayudar a crecer a la organización y poner las estructuras de poder a la vista de todos. Esas acciones incluyeron sesiones con gente nueva, atención a los diferentes departamentos, participación en reuniones entre la gerencia, los empleados y sus partidarios, y exponer sus puntos de vista a favor del sindicato ante sus compañeros. Esta estrategia garantizó que los trabajadores tuvieran la oportunidad de relacionarse entre sí y reconocer su interés común de ganar un contrato sindical.

Del mismo modo, la campaña nacional SEIU "Apoyar la Seguridad" hizo un trabajo fenomenal al propulsar a los trabajadores a conectarse a pesar de diferencias de clase, particularmente en Los Ángeles, donde se volvió a incorporar a la comunidad afroamericana (un gran segmento de la mano de obra de la ciudad). SEIU aprendió sus duras experiencias en los años 80 y 90, cuando la comunidad negra perdía empleos en la división de porteros del sindicato. Pero la campaña protegía contra las divisiones raciales, al demostrar que los verdaderos culpables detrás de los salarios y beneficios bajos no eran otros grupos étnicos, sino los propietarios y administradores de los edificios. Los organizadores del sindicato –negros, latinos y blancos– instruyeron y movilizaron a oficiales de seguridad para unírseles, mientras tocaban las puertas de miembros potenciales. Les recordaron a los trabajadores que las 500 empresas de Fortune pagan cientos de miles de dólares en contratos de arrendamiento, mientras el personal de seguridad que protege el edificio no gana lo suficiente para mantener a sus familias. Les preguntaron a los trabajadores si les resultaba aceptable que los administradores gastaran más dinero en los arreglos florales del vestíbulo que en aumentos para el personal de seguridad. El mensaje se hizo más poderoso a medida que los trabajadores se enteraban de que muchas de las mismas empresas de seguridad, de administradores y de propietarios de edificios que operaban una mano de obra no sindicalizada en Los Ángeles al mismo tiempo estaban operando con trabajadores sindicalizados en Chicago, Nueva York y San Francisco.

En Washington, DC, una nueva campaña de Trabajos con Justicia llamada "Reapoderarse de DC" está trabajando para reunir a los trabajadores del sector público, maestros y residentes de ingresos bajos a moderados para recuperar el terreno económico que han perdido en la última década. Estas son personas quienes a veces están divididas por educación, clase y raza. Pero comparten la carga que la privatización representa para la clase trabajadora. Los maestros se enfrentan a una administración local que invierte en escuelas “charter”, y que reclama la escasez de recursos y despide a maestros de escuelas públicas. Los padres con bajos ingresos hacen frente a la pérdida de guarderías municipales de bajo costo, las que están siendo reemplazadas por otras privadas que están más preocupadas por la rentabilidad que por la situación de los vecindarios. A los trabajadores de las guarderías que antes era disfrutaban de empleos sindicalizados financiados con fondos públicos, no se le ha permitido volver a solicitar sus puestos anteriores.

Reapoderarse de DC está utilizando los mismos principios de organización que funcionaron para Unite Here y SEIU. En lugar de señalarse con el dedo unos a otros, los miembros de estos grupos dispares están viendo los recortes en educación y servicios sociales, el aumento de las privatizaciones y los ataques a los sindicatos como una amenaza para todos ellos, las personas que hacen funcionar al Distrito. Su trabajo conjunto es promover el entendimiento de que las cuestiones que tradicionalmente afectan a las comunidades de clase trabajadora y las comunidades de color, también presentan un desafío para todos los residentes de DC. Reapoderarse de DC está instruyendo a sus miembros acerca de los impactos de la privatización en la ciudad, y está poniendo a la gente en acción frente a intereses poderosos, como los de desarrolladores y políticos inescrupulosos, que se benefician con el programa de privatización. Mientras Reapoderarse de DC traza la campaña, hay un creciente reconocimiento de que sólo trabajando juntos estos grupos pueden tener esperanza de recuperar servicios públicos valiosos y empleos que hacen que la ciudad funcione para todos.

En las tres campañas de organización, la clave era superar las divisiones raciales, destacando los intereses de la clase trabajadora. Para ello, los sindicatos tuvieron que involucrar directamente a los trabajadores y ponerlos en acción para construir un sentido de solidaridad que pudiera movilizarlos más allá de divisiones artificiales.

Hacia adelante, juntos

A pesar del uso constante de la raza como una cuña, y tal vez como resultado de ello, los jóvenes de hoy se están alejando de las viejas divisiones raciales y van a la vanguardia en la creación de un Estados Unidos multicultural. Datos de la Encuesta Gallup 2003 mostraron que el 82 por ciento de los blancos entre 18 y 25 años de edad estaban en desacuerdo con la idea de que "no tenemos mucho en común con personas de otras razas".

Espacios como el Foro Social de Estados Unidos en Detroit sirven como oportunidad para avanzar en la discusión sobre la construcción de alianzas basadas en clase en lugar de raza. El Foro Social espera que más de 25.000 activistas progresistas y organizadores se reúnan para compartir su trabajo en áreas tan diversas como la educación, detener la criminalización y el encarcelamiento de los jóvenes, poner fin a las guerras injustas, negociar colectivamente las mejoras salariales y beneficios, alcanzar la justicia reproductiva, y proteger el medio ambiente y el bienestar de la Tierra.

Pero el tema principal del Foro Social es cómo podemos construir un movimiento más amplio que no sólo enfrenta al racismo, sino a las muchas estructuras que impiden a las personas a ejercer la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.

Los trabajadores de todas las razas están buscando movimientos o vehículos a través de los cuales puedan expresar sus propios intereses. No podemos permitir que la derecha y la élite empresarial coopten a la ira que está ahí fuera, como lo han hecho con el movimiento "Tea Party" y con el creciente resentimiento contra los trabajadores inmigrantes. Los progresistas pueden cambiar el rumbo de nuestro país para mejor, ayudando a los trabajadores a unirse, sin distinción de raza, para ser sus propios abanderados.


Carlos JimenezCarlos Jiménez escribió este artículo como parte de Estados Unidos: En la diversidad está la fuerza, la edición de Primavera 2010 de YES! Magazine. Carlos fue criado en una familia de inmigrantes de clase trabajadora en Los Ángeles y actualmente vive en Washington, DC. Es organizador de Trabajos con Justicia (Jobs with Justice); es un orgulloso miembro del sindicato, y está trabajando para informar y movilizar a los trabajadores jóvenes para alcanzar una justicia social y económica.

 

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