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Evo Morales: poder indígena

Presidente Nuevo, Época Nueva
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Courtesy of MAS. Morales family photo, 1976.
1976, Orinoca. Morales de 17 años (en azul) con su madre (tercera desde la derecha), padre (de pie, secundo desde la izquierda), hermano, y otros de la familia. Courtesy of MAS.
Era un 26 de octubre, de 1959, cuando en la comunidad campesina de Orinoca, Provincia Sud Carangas, del Departamento de Oruro, nacía en medio de la incertidumbre y la miseria Juan Evo Morales Ayma. Nació bajo las polleras (faldas indígenas) de su madre y a la luz de un mechero. Fueron siete hermanos, pero con mucha suerte pudieron sobrevivir tres. Esa es la realidad en lugares extremadamente empobrecidos y con un déficit sanitario, la muerte es la única forma de vivir.

Evo dice: "Cuando tenía cuatro o cinco años, mi papá, que era zafrero, me llevó a la zafra en Argentina. Me acuerdo que no había trabajo, caminamos cuatro o cinco días, no había que comer, comíamos tostado de fideo con té. Ahí, yo conseguí mi primer trabajo vendiendo picolé (helado de palito), y con eso ganaba algo de plata para ayudar a mi familia.” “Yo conocí la escuela en el cañaveral Galilea, en Jujuy (Argentina), pero como era un aymara cerrado, que casi no entendía el castellano, me sentaba, miraba y, al final tuve que abandonar los estudios". Esa fue la cruda realidad del actual Presidente de Bolivia. He aquí, la razón del por qué de su sensibilidad con la gente empobrecida y excluida, porque hoy y mañana siguen y seguirán naciendo niña y niños indígenas para morir antes de tiempo.

Unos años más tarde, otra vez en su comunidad campesina de origen, Juan Evo se dedicó al pastoreo de las llamas y acompañó a su padre en los viajes del Altiplano hacia los valles interandinos para intercambiar productos agrícolas para sobrevivir. "Caminábamos días detrás de las llamas. Siempre recuerdo a las grandes flotas que transitaban por la carretera, repletas de gente que arrojaban cáscaras de naranja o plátano. Yo recogía esas cáscaras para comer".

Evo comenzó a explorar y cultivar su pasta de líder. Quienes lo conocieron siempre lo recuerdan como un joven inquieto, jugando y organizando campeonatos de fútbol entre ayllus (comunidades). Para concluir sus estudios secundarios tuvo que trabajar de ladrillero, panadero y trompetista.

Ya en la década de los 80, obligado por las fuertes sequías, Evo Morales tuvo que abandonar el Altiplano. Bajó al Chapare, zona tropical del Departamento de Cochabamba, para cultivar coca. De una geografía gélida y petrificada hacia otra calurosa y frondosa. Aquí es cuando comienza su vida de liderazgo sindical y político.

Comenzó como secretario de deportes del sindicato de San Francisco. En 1996 comienza a dirigir las seis federaciones cocaleras del Chapare. Un año más tarde en 1997, es elegido Diputado Nacional, y desde el Congreso Nacional gritará al mundo entero que la "coca no es cocaína" y defenderá esta hoja sagrada hasta restituir su sentido genuino: símbolo de la dignidad y la soberanía del pueblo de Bolivia. A estas alturas ya estaba fichado por el Gobierno de los EEUU. Evo recuerda: "He pasado momentos difíciles en Eterazama en 1997 (una comunidad de Chapare), donde desde un helicóptero la DEA (Departamento Antinarcóticos de los EEUU) nos ha ametrallado y hubo cinco muertos en minutos. En la sede de Derechos Humanos, en Villa Tunari, intentaron acribillarme en 2002, pero fracasaron, la bala pasó rozándome". El año 2002, por la presión de la Embajada de los EEUU, Evo fue expulsado inconstitucionalmente (así sentenció el Tribunal Constitucional años más tarde) del Congreso Nacional por haber llamado a los campesinos a resistirse "militarme" a la masacre sangrienta en nombre de la democracia. Al dejar el Congreso, sentenció: "Me botan, pero volveré".

Galvanizar los Movimientos Sociales

Con el discurso de la dignidad y la soberanía nacional, frente al saqueo permanente de los recursos naturales, Evo logró aglutinar progresivamente a todos los movimientos sociales, indígenas, campesinas y campesinos, obreras y obreros. Los mismos que se fortalecieron con el apoyo de los sectores profesionales, intelectuales de izquierda y empresarios insatisfechos con el fracasado sistema neoliberal. Así se fueron uniendo corbatas y ponchos, polleras y pantalones, indios y mestizos, izquierdistas y cristianos con el único objetivo de soñar y construir una Bolivia soberana, digna e intercultural para que todos podamos vivir bien.

En las elecciones generales del 2002 el Movimiento Al Socialismo (MAS), partido que promovió a Evo como candidato, ocupó un histórico segundo lugar. Finalmente, en 2005, Juan Evo Morales Ayma fue elegido presidente de Bolivia con un voto de 53,7 por cien, con una participación electoral del 84,5 por cien. Esto fue, y lo será por un buen tiempo, el golpe más duro que recibió la cleptómana clase política tradicional. Ellos, muy difícilmente aceptarán que un indio (para ellos la escoria del país) los haya derrotado políticamente, incluso con el apoyo abierto por parte del Gobierno de los EEUU.

Aquel golpe, ahora, duele mucho más cuando las derrotas siguen y suman. No sólo en el ámbito político, sino moral e intelectualmente también. Sus opositores, con todo el ejército de los medios de comunicación masiva, y con el monopolio del discurso y de la "cultura oficial" no pueden revertir la popularidad de Morales, porque gobierna obedeciendo la voluntad y el sentir de los movimientos sociales.

El Gobierno de Evo Morales, a nivel económico, está dando cátedra a todos sus predecesores. En 2006, la economía de Bolivia culminó el año con un superávit de récord. Con la nacionalización de los hidrocarburos, Bolivia recibe ahora cientos de millones de ganancias adicionales que Morales dedica a luchar contra la pobreza. Con la cooperación de Venezuela y Cuba, emprendió la lucha frontal contra el analfabetismo y el déficit de salud, porque él sabe en carne propia lo que es la oscuridad del analfabetismo y la prisión de la enfermedad. Personas que han perdido la visión por causa de cataratas reciben para restaurarla. La población indigente empieza a recibir casas. Familias con hijas e hijos en edad escolar reciben ayudas directas del estado.

Con su estilo de vida austera, obligó moralmente a que el ejercicio de la administración pública sea un verdadero servicio, y lideró la iniciativa de rebajar los sueldos de funcionarios y funcionarias en el 50 por cien.

Poder Indígena

Después de Evo Presidente ya nada es, ni será, lo mismo para los indígenas. Nuestra conciencia y orgullo por nuestra identidad indígena e intercultural es irreversible: capital psicológico invaluable para el desarrollo sostenible de Bolivia. Esto, sumado a la ética del trabajo y de la disciplina que nos inculca con su vida.Ahora el compañero Evo ya no es sólo un referente nacional, sino regional y mundial. Atrás quedaron las acusaciones infundadas de comunista, luego terrorista y finalmente narcoterrorista. El imperio del Norte no pudo con un indio aymara que vino al mundo bajo las polleras de su madre para mostrar al mundo que otra Bolivia y otro mundo es posible.

En este corto proceso de cambio histórico de solo 14 meses hubo errores políticos. Y quedan muchos sueños por realizar. Está el proceso de la Asamblea Constituyente, la aplicación de la revolución agraria ya legislada, la continuación de la lucha contra la pobreza, el analfabetismo y la corrupción, la aplicación de una política minera nacional sostenible para revertir el histórico saqueo de Bolivia y mucho más. Todo esto para que todas y todos podamos vivir bien.

Citas atribuidas a Evo Morales provienen del libro La Revolución de Evo Morales: de la Coca al Palacio, de Pablo Stefanoni y Hervé Do Alto, La Paz, CI Capital Intelectual (2006/08)


Jubenal Quispe es abogado, teólogo y escritor quechua. Es docente e investigador en el Centro Maryknoll en Cochabamba, Bolivia. Traducción por Julia Dunsmore.

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