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Pete Seeger :: Un músico revolucionario

¿Cómo puedo no cantar?

El famoso banjo de Pete dice: “This machine surrounds hate and forces it to surrender.” Foto por Michael Bowman para YES! Magazine, http://www.desolateplaces.com/
El famoso banjo de Pete dice: “This machine surrounds hate and forces it to surrender.” Foto por Michael Bowman para YES! Magazine, desolateplaces.com

Pete Seeger at home. Foto por Michael Bowman for YES! MagazineYES! Mgazine interviews Pete Seeger.Image from the documentary Pete Seeger: The ower of Song
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POWER OF SONG


Pete Seeger ha sido una presencia en mi vida desde la época en la que yo crecía, en el valle Hudson de Nueva York. Mi familia estaba entre las personas que iban a verlo tocar en un pequeño parque en el Hudson con su velero, el Clearwater, atracado cerca. Sus canciones, que hablaban de su amor por este curso de agua, contaminado y negado, hicieron reavivar en la gente el anhelo de una conexión con el gran río.

Luego, lo escuché cantar en manifestaciones contra la guerra de Vietnam, y fue entonces que descubrí que había adultos que compartían mi pasión por la paz y la justicia.

Más recientemente, Pete Seeger ha estado enviando postales a YES Magazine! con ideas para historias que podríamos cubrir, e hizo una donación que dijo debería ser utilizada para enviar una copia de YES! a cada una de las embajadas extranjeras ubicadas en los Estados Unidos.
Finalmente, en diciembre, tuve una oportunidad de hablar con él en persona. Nos encontramos en la casa que él mismo construyó sobre un cerro que mira hacia su querido Río Hudson. Nos presentó a su esposa, Toshi Seeger, nos contó historias, cantó canciones, y nos mostró su camioneta eléctrica, impulsada por los paneles solares sobre su techo. He aquí una parte de nuestra conversación:

Sarah: ¿Cuándo te diste cuenta de que la música, en especial la música de la gente común, definiría tu vida?

Pete: No sabía que definiría mi vida. Mi madre me dio un ukelele a los 8 años, y yo cantaba las tonadas populares de aquel entonces …
[Cantando] He's just a sentimental gentleman from Georgia … [Él es simplemente un caballero de Georgia …]
Las otras canciones que a mi familia le gustaba cantar eran rondas.
Joy and temperance and repose … [Gozo y templanza y reposo …]
Creo que mi abuelo materno se lo enseñó a mi madre. Él era un conservador de Nueva Inglaterra. La familia de mi padre eran radicales de Nueva Inglaterra—unitarios y abolicionistas desde hace mucho tiempo. Pero mi abuelo materno provino de los Tories.

Sarah: ¿Cómo te pasaste de la música popular a la música folklórica?

Pete: Yo tenía 16 años cuando vine a Nueva York. Me había graduado con un banjo tenor en la banda de jazz de la escuela, y era algo aburrido—sólo eran acordes, acordes y acordes. Entonces mi padre me llevó a un festival de música y baile en las montañas en Asheville, Carolina del Norte, y allí vi gente relativamente ineducada tocando gran música de oído.

Nunca olvidaré a la Señorita Samantha Baumgarner, sentada en su mecedora con un banjo—oh, y había pintado la cabecera del banjo con mariposas y flores de colores brillantes, y estaba cantando canciones graciosas, canciones trágicas, canciones violentas, como “Pretty Polly,” acerca de asesinar a tu verdadero amor.

Sarah: Has viajado con Woody Guthrie más tarde, ¿no es así?

Pete: Él me enseñó cómo hacer dedo y subir a los trenes de carga. No te subes cuando está en la estación—los guardias te sacan. Tienes que ir como unos 90 o tal vez 180 metros fuera, donde el tren empieza a ganar velocidad y puedes trotar a su lado. Arrojas tu banjo en un vagón vacío, y luego te tiras adentro. Entonces puedes viajar unos 300 o 400 kilómetros antes de detenerte.

Entonces golpeaba en las puertas traseras y decía “¿Puedo hacer algún trabajo por una comida?” O cantaba en un salón por unas monedas.

En seis meses ví el país como nunca lo hubiese visto de ningún otro modo. Tenía curiosidad de cómo estaban los trabajadores. Fui a Butte, Montana, que entonces era un pueblo de minería de cobre, y bajé unos 300 metros, donde estaba caliente, caliente, y ellos estaban sudando, ahí abajo, trabajando sin parar.

Aprender cómo hacer algo en tu pueblo natal es la cosa más importante. … Si existirá un mundo aquí dentro de cien años, será salvado por cientos de millones de pequeñas cosas.

Tenían un buen sindicato, golpeé la puerta y dije, “Conozco unas canciones sindicales, ¿les gustaría escucharlas?” Y entre todos me pagaron cinco dólares, lo que era mucho dinero en ese entonces, para cantar algunas canciones de mineros del carbón que conocía del Este.

Después de la Segunda Guerra Mundial, empezamos una pequeña organización a la cual llamamos People's Songs (Canciones de la Gente). Era una organización muy pequeña; nuestra publicación tenía una circulación de cerca de 2.000, y finalmente fuimos a la quiebra en 1949. La guerra fría fue demasiado para nosotros. La clase gobernante sabía exactamente cómo separar al movimiento obrero.

Me salí del movimiento comunista casi al mismo tiempo que me mudé a Beacon. Nunca fui muy entusiasta de ser alguien que supuestamente no debería hablar de su pertenencia a una organización. Por otro lado, todavía sentía curiosidad por lo que estaba pasando en los países comunistas. Fui a la Unión Soviética tres veces, en 1964, y en 1967, creo, y de nuevo en 1981.

Me concentré en cantar canciones del movimiento de los derechos civiles, en lugar del movimiento laboral, porque es lo que realmente me cambió la vida: mirar lo que hizo el Doctor King, sin usar la fuerza ni la violencia, mientras que los comunistas decían que el mundo no iba a ser cambiado sin una gran revolución. Creo que ése fue el gran error.

Sarah van Gelder with Pete Seeger at his home in Beacon, New York, overlooking the Hudson River. Foto por Michael Bowman for YES! Magazine, http://www.desolateplaces.com/
Sarah van Gelder con Pete Seeger en su casa en Beacon, New York, con vista del Río Hudson. Foto por Michael Bowman para YES! Magazine, desolateplaces.com
Sarah: ¿Pudiste presenciar por ti mismo lo que Dr. King estaba haciendo?

Pete: Toshi y yo estuvimos en la marcha de Selma a Montgomery por tres días. Y canté en Selma y Montgomery de vez en cuando, y una vez en Birmingham, y otra vez en Mississippi.

Sólo fue a través de los años que me di cuenta qué persona extraordinariamente reflexiva era King. El insistió, desde el principio, en ganar el boicot de autobuses sin violencia.

Algunos afro-americanos de clase media decían, “Dr. King, acepte un compromiso. Más gente saldrá herida y será asesinada.” Éstos eran doctores y abogados que no querían perder sus negocios. Y la gente joven decía “Nos tiraron bombas, ¿por qué no se las devolvemos?” Y King los traía a todos para hablar y escucharse los unos a los otros, y tomaba todo un día o a veces hasta dos días, o incluso tres días. Pero finalmente decían, “Está bien, esto es lo que diremos y esto lo que haremos. Porque sabemos que tenemos que trabajar juntos o no podremos ganar.”

Sarah: Además de los movimientos laborales y de derechos civiles, también estuviste involucrado en el movimiento antibélico.

Pete: Todavía hay batallas entre la gente que no están seguros cuáles tipos de acciones pueden ser efectivas. Suelo estar de acuerdo con Paul Hawken, que van a ser muchas cosas pequeñas.

Pienso en Tommy Sands, un cantante irlandés, que hizo que cantantes del Norte y del Sur cantaran juntos por toda una tarde. Tenían gente allí que se había estado matando—Protestantes y Católicos—y al final de la tarde, empezaron a hablarse tentativamente entre sí.

Sarah: Cuando cantas, “Bring Them Home,” (Tráiganlos a Casa), dices “Una de las grandes cosas de Norteamérica es que podemos decir lo que pensamos.” Y dijiste eso en una época en que habías sido puesto en la lista negra por muchos, muchos años. ¿Puedes hablarnos acerca de lo que significa para ti ser un patriota?

Pete: Bueno, Toshi y yo estamos profundamente orgullosos de haber sido parte del movimiento contra la guerra de Vietnam. Y yo digo que ésta es una de las victorias más grandes para el pueblo norteamericano.

Aquí hay otra historia que tal vez te guste. En Albany, una mujer llamada Ruth Pelham, hace unos 25 o 30 años, descubrió que le gustaba hacer canciones para niños, y a los niños de su vecindario les gustaba escucharla cantar.

Ahorró suficiente dinero para conseguir una maleta de instrumentos y una pequeña camioneta. Ella iba a un vecindario el lunes, a otro vecindario el martes, y así siguiendo, seis días a la semana.

Y asistir a la música móvil se convirtió en la actividad favorita en Albany.

Y es una buena compositora:

We're gonna look to the people for courage in the hard times coming ahead.
[Vamos a buscar en la gente el coraje, en los duros tiempos que vendrán]
We're gonna sing and shout, we're gonna work it out, in the hard times coming ahead.
[Vamos a cantar y a gritar, vamos a ponernos de acuerdo, en los duros tiempos que vendrán.]
With people's courage, with people's courage, with people's courage we can make it!
[¡Con el coraje de la gente, con el coraje de la gente, con el coraje de la gente podemos lograrlo!]

Segundo verso:
We're gonna look to the people for laughter in the hard times coming ahead …
[Vamos a buscar en la gente la risa en los duros tiempos que vendrán …]

Y la gente le sumaba versos:
We've gotta look to the people's chutzpah! … 
[¡Tenemos que buscar en la gente la audacia!]

Albany es un pueblo diferente de lo que solía ser gracias a esto. Hace unos años, la alcaldesa de Albany tuvo una gran reunión, y había cientos de personas con ella, cantando juntas.

¡Oh, no te he contado todavía de nuestro grupo local! Se llama el Club del Velero de Beacon. Cuando el Clearwater apareció por primera vez, tuvimos una pequeña fiesta. Vinieron mil personas, la mayoría jóvenes. Toshi hizo sopa de piedra. ¿Sabes la historia de la sopa de piedra? Nunca la había escuchado antes, pero logré que se publicara en el periódico local, y Toshi alimentó a mil personas con tan solo una gran olla de hierro.

Una mujer trajo un pollo y dijo “Se lo iba a dar a mi familia, pero están todos aquí.” Otro trajo un bife: “mi familia esta aquí, ¡también podrías llevártelo!”

Y entonces, cuando el festival terminó, todos dijeron, “Ahora tengo que volver con mi familia, mi iglesia, mi negocio, mi organización de veteranos” lo que sea que fuese.

La casa de Pete y Toshi Seeger con una vista del Río Hudson. Su barco, el Clearwater, recibe mas de 10,000 jovenes y adultos cada ano, que vienen a aprender la historia y ecología del Hudson. Foto por Michael Bowman para YES! Magazine, http://www.desolateplaces.com
La casa de Pete y Toshi Seeger con vista del Río Hudson. Su barco, el Clearwater, recibe mas de 10,000 jovenes y adultos cada ano, que vienen a aprender la historia y ecología del Hudson. Foto por Michael Bowman para YES! Magazine, desolateplaces.com
Y el siguiente año, cuando el Clearwater empezó de nuevo, tuvimos que empezar desde cero organizando el festival. Y en ese punto un adolescente dijo “¿Por qué no tenemos un club de veleros aquí? Así tendremos a gente que sabe cómo armar un festival.”

Yo gemí. Otra organización, actas, elecciones. Llamé a una reunión pero sólo tres personas se presentaron.

Toshi dijo “No lo llames una reunión. Llámalo una cena comunitaria.” Entonces vinieron 30 personas. Hemos tenido una reunión el primer viernes del mes por 36 años. Cuando tenemos un festival de canciones de un día feriado, casi 200 personas se apretujan, y prácticamente somos parte del establecimiento. Es gracioso.

Antes de que el Clearwater empezara a limpiar el río, la tierra era muy barata. Esta tierra costaba sólo 100 dólares por acre cuando la compramos. Ahora mi vecino está intentando vender un acre por 100.000 dólares. Eso es lo que está pasando en el Valle Hudson. La gente de bienes raíces dice, “Llenamos Long Island. Llenamos Nueva Jersey. Ahora vamos a llenar al Valle Hudson.”

Sarah: [riendo] ¿Así que nunca pensaste que estabas ayudando a la industria de bienes raíces cuando limpiabas el Hudson?

Pete: Me estaba quejando con un político en Beacon, “Hemos crecido muy rápido, nos estamos duplicando cada 20 años. No podemos hacer esto para siempre.” El dice “¡Pete! Si no creces, te mueres.” Y no supe que decir, hasta que a la una de la mañana me incorporé de la cama. “Si es verdad que si no creces te mueres, ¿no quiere decir entonces, que mientras más rápido crezcamos, mas pronto moriremos?”

Eso no quiere decir que sepamos cómo resolver el problema. Pero el primer paso en resolver un problema es admitir que hay un problema a resolver.

Sarah: Una de tus canciones más famosas es “Turn! Turn! Turn! (To everything there is a season).” (¡Gira! ¡Gira! ¡Gira! Hay un tiempo para todo). ¿En que tipo de tiempo crees que estemos?

Pete: Estamos en un tiempo de crisis. No nos doy la menor oportunidad—bueno, nunca se sabe. Puede que haya una pequeña tribu en algún lugar de la tierra en alguna isla aislada, pero yo veo a seres humanos eliminando a otros de la faz de la tierra. Hemos inventado tales armas—no sólo armas nucleares sino también armas químicas y todo tipo de cosas.

Lo he estado diciendo por años, puede que el cambio climático sea una llamada de advertencia para toda la raza humana. Va a ser un desastre de varios trillones de dólares para los países ricos, y un desastre humanitario para los países pobres. ¿En dónde pondrá Bangladesh a 45 millones de personas?  ¿Y Calcuta, y otras ciudades? Va a ser un desastre como ningún otro que nadie haya visto—y espero que gente como Bush y los de la industria del petróleo todavía vivan para ver el error que han cometido.

Sarah: ¿Cuál es tu secreto para hacer cantar a los niños, para hacer que la gente cante junta incluso en el Carnegie Hall, para hacer que la gente se enamore de su río y lo cuide? ¿Hay algunas cosas que podamos aprender acerca de las razones por las cuales la gente elige involucrarse?

Pete: Bueno, yo creo que aprender cómo hacer algo en tu pueblo natal es la cosa más importante. No soy el único que piensa eso. Margaret Mead dijo, “Nunca dudes que un pequeño grupo de gente pueda cambiar al mundo, de hecho es lo único que lo ha logrado.” Y el gran biólogo René Dubos dijo, “Piensa globalmente, actúa localmente.” Y  E.F. Schumacher dijo “Lo pequeño es hermoso.” Y ahora Paul Hawken. Toda esta gente está diciendo lo mismo.

Si existirá un mundo aquí dentro de cien años, será salvado por cientos de millones de pequeñas cosas. Los poderes establecidos pueden romper cualquier cosa grande que quieran. Pueden corromperlo o cooptarlo desde adentro, o pueden atacarlo desde afuera. ¿Pero que van a hacer con 10 millones de cosas pequeñas? ¡Pueden romper dos de ellas, pero surgen otras tres iguales!


Sarah van Gelder entrevisto Pete Seeger como parte de ¡Paremos el calentamiento global, ya!, el número de primavera de 2008 de YES! Magazine. Vea un video de parte de la entrevista y un photo essay de Michael Bowman sobre Pete Seeger en su casa. Sarah es redactora ejecutiva de YES! Magazine.
Traducción por Guillermo Wendorff


Foto de Sarah van Gelder
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