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Las necesidades propias de África deben venir en primer lugar

La subida de los precios hace del petróleo de África un premio tentador. Sin embargo, los dirigentes africanos se resisten a los planes de EE.UU. para militarizar el continente, y alegan que sus recursos deben utilizarse para aliviar la pobreza.

Padre sosteniendo a su hijo. La vida en una aldea de Liberia. Foto por Christopher Herwig.
MUESTRA DE PHOTOS: : Vea Liberia a través del lente de Christopher Herwig.
En su discurso del Estado de la Unión de 2006, el Presidente Bush declaró: “Aquí tenemos un serio problema: Estados Unidos es adicta al petróleo”. Estados Unidos observa cada vez más a África para alimentar esa adicción. De hecho, el Departamento de Energía dice que África—especialmente Argelia, Nigeria y Angola—suministran el 24 por ciento de las importaciones de EE.UU., y ya ha superado como fuente al Medio Oriente.

A medida que el suministro global disminuye y el Medio Oriente continúa en agitación, Estados Unidos no está exento de competencia en África. China y otras economías emergentes también están mirando al continente y ven solamente el petróleo que necesitan para alimentar su rápido crecimiento. Esto es especialmente cierto, ya que nuevos descubrimientos de petróleo en el continente africano parecen brotar cada año. Ghana descubrió petróleo frente a sus costas en 2007, Mauritania en 2006, y muchos otros países están incrementando su exploración.

En un esfuerzo de controlar el petróleo y contener el rol de China en África, la Administración Bush ha designado un plan para militarizar la política EE.UU.-África. “Uno de los actos finales de Donald Rumsfeld como secretario de defensa (fue) poner los toques finales en un Comando de África para el ejército de EE.UU.”, informa William Arkin en el Washington Post. Este comando militar unificado, AFRICOM, se encargaría de coordinar el enlace EE.UU.-África incluyendo la asistencia humanitaria, los programas de desarrollo e incluso la diplomacia. Los oficiales del ejército serían los responsables de supervisar la construcción de escuelas, perforación de pozos y otras funciones tradicionales del Departamento de Estado.

En ninguno de estos planes, aparentemente para la defensa del continente, se le pidió consulta a las naciones que soportarían la carga de esta expansión militar. Los líderes africanos están expresando su preocupación acerca de la militarización de EE.UU. en el continente. Sudáfrica, uno de los primeros en hablar, organizó la Comunidad de Desarrollo de África Austral, de 14 naciones, para decir “no” a la expansión de la presencia militar de EE.UU. en su región. Nigeria la siguió, elevando su voz en oposición a AFRICOM e instando a los estados ricos en petróleo del Golfo Occidental Africano de los estados de Guinea a rechazar el plan. Argelia y Libia también están liderando voces de resistencia, organizando los estados del norte africano.

Estas coaliciones son el trabajo de líderes nacionales que están respondiendo a la presión pública. Los defensores africanos de los derechos humanos, dirigentes de la sociedad civil, editores y caricaturistas están planteando cada vez más alarmas acerca de AFRICOM. A lo largo del continente, los africanos se están dando cuenta que en un mundo de recursos finitos, los fondos gastados en el militarismo vienen a expensas de la educación, la asistencia sanitaria y la vivienda, los bloques de construcción de sociedades estables.

Una política exterior justa de EE.UU. pondría fin a la adicción al petróleo. Esta adicción está causando conmoción alrededor del mundo y también está dando lugar a peligrosos cambios climáticos. Una política justa EE.UU.-África pondría las necesidades de África en primer lugar.

En lugar de militarizar el continente, debemos poner fin al flujo de armas a la región. En lugar de vender armas o alimentos a crédito, debemos eliminar la actual carga de la deuda ilegítima. En lugar de incentivar negocios que privilegian a las compañías de EE.UU. a expensas de pequeños agricultores, debemos promover un comercio justo que priorice a los mercados locales y regionales. La Unión Africana debería ser la primera en responder a los conflictos, con las Naciones Unidas en su rol ya demostrado de pacificador, liderando las negociaciones que aborden las causas arraigadas de las crisis prolongadas.

Estos son los bloques de construcción para la seguridad y el desarrollo en África. No hay necesidad de que el ejército de EE.UU. tome el mando y el control en África o dicte una política EE.UU.-África.


Emira Woods escribió este artículo para Una política exterior justa, la edición de verano de 2008 de YES! Magazine. Emira Woods es co-directora de Foreign Policy In Focus en el Institute for Policy Studies. Ella es experta en política exterior estadounidense, con un énfasis especial en África y el mundo en desarrollo.

Traducción por Guillermo Wendorff.
Foto de Emira Woods
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