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Respetando a nuestros vecinos del sur

Por años, EE.UU. impuso líderes autoritarios y políticas favorables a las corporaciones en países de Latinoamérica. Ahora están estableciendo su propio camino.

El Día de Inauguración en Chile representó a la gente tomando nuevamente el poder, especialmente para las mujeres. Una mujer chilena observa la ceremonia vistiendo una réplica de la banda presidencial. Para más sobre la región, vea nuestra edición Más Democracia en América Latina Foto por Patricio Valenzuela Hohmann. www.patriciovalenzuela.com
El Día de Inauguración en Chile representó a la gente tomando nuevamente el poder, especialmente para las mujeres. Una mujer chilena observa la ceremonia vistiendo una réplica de la banda presidencial. Para más sobre la región, vea nuestra edición Más Democracia en América Latina.
Foto por Patricio Valenzuela Hohmann.
Habiéndome convertido recientemente en una ciudadana estadounidense, ahora me uno a los millones de inmigrantes con derecho a voto en las elecciones presidenciales de este año. Para mi América Latina natal, ninguno de los candidatos está ofreciendo una alternativa real para las políticas fracasadas que ha hecho al gobierno de EE.UU. increíblemente impopular entre la gente desde México hasta Argentina.

EE.UU. se volvió notorio durante el siglo XX por respaldar dictadores brutales bajo el pretexto de prevenir una conquista comunista de Latinoamérica. Las pasadas intervenciones militares en Guatemala, Nicaragua, Panamá y en otros lugares, y el apoyo de regímenes represivos como el de Augusto Pinochet en Chile, han vuelto escépticos a los latinoamericanos en lo que respecta a los motivos de EE.UU. Más recientemente, la política de EE.UU. hacia la región se ha enfocado en dos asuntos: drogas y libre comercio. Ambas políticas han perjudicado las vidas económicas y políticas de la región.

Hoy, Latinoamérica está experimentando una transformación a medida que movimientos indígenas y sociales se están alzando y demandando algo que decir acerca del futuro. Los dirigentes elegidos en Argentina, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Venezuela y hasta cierto punto en Brasil, Chile y Uruguay se presentan como símbolos de una Latinoamérica independiente e incluso rebelde. Y los votantes en esos países están respaldándolos abrumadoramente.

Entonces, ¿cómo debería responder EE.UU.? Una exitosa política empieza con respeto. EE.UU. debe dar a los gobernantes electos el espacio para tener éxito en lugar de inundar con ayuda a los desacreditados movimientos de oposición en un intento de influenciar las elecciones y socavar a los gobiernos como lo están haciendo en Bolivia y Venezuela.

El respeto puede ser mostrado abandonando nuestra insistencia en las así llamadas políticas de “libre” comercio, que favorecen a las corporaciones transnacionales por sobre el medio ambiente y los derechos de los trabajadores. En lugar de eso, podemos unirnos al movimiento de la región hacia políticas de comercio justo que apoyan el desarrollo sustentable en países pobres y protegen a los pequeños agricultores de la competencia desenfrenada con las agroindustrias fuertemente subvencionadas. Nuestras políticas de comercio deben estar basadas en la idea de que nuestro hemisferio es más seguro cuando toda la gente puede desarrollar economías diversificadas que satisfagan las necesidades locales en primer lugar, y saquen a la gente de la pobreza y la desesperanza. Las economías locales fuertes podrían también reducir la presión en la gente pobre a emigrar, disminuyendo gran parte de la inmigración ilegal en EE.UU.

El respeto puede ser extendido finalizando la guerra sin sentido contra los cultivadores de coca, lo que ha alimentado los conflictos y las violaciones a los derechos humanos. En cambio, podríamos ayudar a los países a lidiar con el tráfico de drogas, el lavado de dinero y otros crímenes organizados, a través de un buen monitoreo—si solicitan la ayuda.

Sería un signo de respeto cancelar la deuda ilegítima adquirida por anteriores regímenes autoritarios a fin de que los gobiernos puedan hacer frente a la pobreza generalizada y mejorar las vidas de la gente.

El próximo presidente podría crear una verdadera relación de “buen vecino” con Latinoamérica. Una promesa para hacer eso le ayudaría en gran medida a ganar mi voto. En Latinoamérica nada más será bienvenido.


Nadia Martinez escribió este artículo para Una política exterior justa, la edición de verano de 2008 de YES! Magazine. Nadia Martinez, oriunda de Panamá, está afiliada al Institute for Policy Studies en Washington, D.C.

Traducción por Guillermo Wendorff.
Foto de Nadia Martinez
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